Opinión

Que el 2023 no sea otro año de la barbarie, por Augusto Álvarez Rodrich

Hoy es un día clave para el futuro político del Perú.

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Cada día cuenta en la construcción de una salida a esta grave crisis política, o para su profundización, pero hoy que la protesta se traslada a Lima —el epicentro de las decisiones políticas del Perú— es un día crucial.

Para el gobierno de la presidenta Dina Boluarte, el mejor escenario para hoy es que la protesta se desarrolle sin mayores incidentes o, para ser más precisos, y para hablar de un modo claro y directo, sin más muertes que lamentar y que se agreguen al medio centenar que ya se cuenta hasta el momento.

Si se logra eso hoy, se podría avanzar en el camino de establecer mejor la ruta de salida de la crisis mediante un proceso electoral que debiera ratificar y concretar cuanto antes el Congreso.

Pero eso no es lo que parecen pretender algunos promotores de la protesta en la que confluyen sectores con intenciones y motivaciones diferentes.

Están, por un lado, desde aquellos legítimamente frustrados por el suicidio político de un presidente con el que, pese a su ineptitud y corrupción, sentían una identidad compartida, hasta los que recogen un antiguo malestar por problemas no resueltos por el gobierno central o, principalmente, por las autoridades regionales. A todo lo cual se agrega la indignación por las muertes de las últimas cinco semanas.

Están, sin embargo, por otro lado, los que apuestan y buscarán que hoy todo se desborde y se termine la jornada con muertos que unos lamentarán, pero que ellos celebrarán pues les servirán como combustible para reforzar su avance para recuperar el terreno político que han perdido.

O, también, a los que estuvieron desde hace un año, desde el gobierno del expresidente Pedro Castillo, preparando el espacio para las asonadas de estos días, y anunciando con entusiasmo los ríos de sangre que ya han corrido y que quisieran ver correr hoy.

Ojalá que hoy las fuerzas del orden manejen la situación con extrema prudencia. Ojalá que los manifestantes hoy protesten de manera pacífica.

Guillermo Thorndike escribió hace medio siglo El año de la barbarie: Perú 1932 sobre las muertes de ese terrible año en el país. Ahora ya ha habido demasiada muerte en el Perú. Ojalá que hoy sea el punto de quiebre en esta ruta macabra que debe parar ya.

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