Las niñas son el presente, por Verónica Valdivieso
“La terrible situación de la violencia sexual que sufren un número alarmante de las niñas peruanas se vincula con los embarazos forzados que muchas son obligadas a sobrellevar”.

Directora País de Save the Children
El Día Internacional de la Niña fue creado por las Naciones Unidas para hacer visibles las desigualdades que aún existen entre niños y niñas, pese a los esfuerzos por promover su desarrollo más igualitario. Esta fecha, que se conmemora cada 11 de octubre, dialoga con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la necesidad de no dejar a nadie atrás, por lo que resulta preocupante admitir que en muchos países las niñas, lamentablemente, se están quedado atrás.
Aunque representan casi la mitad de la población infantil, las niñas en el Perú enfrentan barreras y desigualdades que limitan sus derechos. Desde muy pequeñas, muchas de ellas son asociadas a ideas y prácticas que determinan sus roles en el hogar, limitan su prioridad en el sistema educativo y su acceso a espacios que de forma equivocada se creen solo para hombres. El resultado triste de esta realidad son millones de sueños frustrados, niñas impedidas de realizar sus planes de vida y una sociedad que parece indiferente ante sus demandas.
“No quiero quedarme como ama de casa, no es bonito hacer todos los días lo mismo. Yo quiero estudiar para ser alguien en la vida”, nos dijo Margarita, de 15 años, durante un proyecto que Save the Children ejecutó en Huancavelica. Como ella, miles de niñas son encasilladas por distintas brechas que impiden su realización plena. El problema más visible es el de la violencia sexual. Entre enero y agosto de 2022, el Programa Aurora atendió 12 mil 848 casos de abuso contra niñas de 0 a 17 años, lo que representa el 93.2% del total de víctimas atendidas en dicho periodo.
La terrible situación de la violencia sexual que sufren un número alarmante de las niñas peruanas se vincula con los embarazos forzados que muchas son obligadas a sobrellevar. Según el INEI, el 2.9% de las niñas de 12 a 17 años han estado alguna vez embarazadas, promedio que se eleva a 4.8% en zonas rurales. Además, 2 de cada 3 embarazos adolescentes no fueron intencionales. En niñas menores de 14 años, la ley reconoce que se trata siempre de casos de abuso sexual. Estas cifras revelan lo mucho que resta por avanzar para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5, referido a la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas. Sin embargo, no es la única situación a la que debemos prestar atención. El acoso callejero y el trabajo doméstico no remunerado, por mencionar algunos, son problemas cotidianos que las niñas enfrentan y de los que no se habla lo suficiente.
De acuerdo con el INEI, las niñas y mujeres de 14 a 24 años dejan de estudiar por razones familiares (44.6%) y por embarazos o matrimonios (18.4%), entre otras causas. En la misma línea, un estudio de Save the Children en Lima y La Libertad reveló que el 27% de menores refugiados y migrantes en Perú no están matriculados en el colegio. En el caso de las niñas, el 17.5% no estudia por apoyar labores de cuidado en el hogar y el 24.7% por realizar los quehaceres de casa. Para los niños, estos indicadores caen a 12.5% y 11.6%, respectivamente.
Desde espacios como la Red Nacional de Educación de la Niña Florecer, que integra Save the Children, ya se ha alertado la necesidad de atender las desigualdades de permanencia, acceso y culminación de la educación básica entre niñas y niños, además de garantizar que las escuelas sean ambientes libres de violencia para ellas.
Save the Children apuesta por la justicia de género y por garantizar los derechos de todas las niñas. Somos conscientes de la necesidad de trabajar aún más por las niñas indígenas, afrodescendientes, migrantes y refugiadas, que son más vulnerables y que enfrentan mayores dificultades. Debemos asegurar que todas las niñas en nuestro país tengan acceso a la educación y la protección que requieren no solo para realizar sus sueños y su potencial, sino también para vivir una vida plena en el presente.

Veronica Valdivieso



