Prensa libre para Nicaragua
Graves sanciones adopta la dictadura contra Cristiana Chamorro, hermano y allegados.

Aún existe un país en el que se detiene a periodistas y a políticos y se les encierra durante años por oponerse al dictador de turno. No se trata de un rincón lejano en África, una tiranía asiática o un archipiélago ignoto del planeta. Sucede en el castigado Nicaragua, manejado por la dupla Murillo-Ortega. En pleno continente americano, a unos pasos de todo: globalización, modernización, democracia, etc.
Se han emitido todo tipo de llamadas de atención, de declaraciones duras y amenazas. Ha sido en vano, el tirano y su esposa, erigidos en perpetuos por acción de leyes tramposas y entidades cooptadas por la dictadura, han encerrado en las cárceles a hombres y mujeres de prensa y de larga tradición al frente de medios de comunicación.
La periodista Cristiana Chamorro ha sido condenada a 8 años de cárcel por un discutible caso de lavado de activos. En su juicio testificaron policías. Ella postuló junto con otros siete aspirantes al sillón presidencial que ya ostenta desde hace tres períodos Daniel Ortega. Todos los postulantes fueron detenidos en fechas previas a las elecciones.
La hija de Violeta Barrios, quien derrotó en 1990 a Ortega y al sandinismo en votaciones históricas; y del periodista Pedro Joaquín Chamorro, asesinado por la dictadura somocista en 1978, tiene un enorme legado que la hace preferida de los nicaragüenses. Apenas conocida su postulación, fue apresada. Los jueces que carecen de pruebas concretas atribuyen a Cristiana y a la Fundación Violeta Chamorro —que organizaba desde hace 25 años talleres de entrenamiento para periodistas— recepción de dinero del exterior y lo calificaron de lavado de activos.
Sesenta periodistas capacitados por la Fundación comparecieron como testigos ante un tribunal a puertas cerradas en “El Chipote”, una atroz prisión para presos políticos en donde reciben maltratos, según denuncias.
En el juicio se condenó a 9 años al hermano mayor de Cristiana, Pedro Joaquín Chamorro Barrios; al contador general y el administrador financiero de la Fundación, a 13 años; y al chofer personal de Cristiana a 7 años de prisión.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha condenado drásticamente toda esta persecución política y judicial y ha convocado a sus afiliados —medios de comunicación de todo el continente— a la movilización más urgente en procura de la libertad de estas personas, cuyo único delito ha sido oponerse a la megalomanía y la insania de la dupla Murillo-Ortega. Nuestra firme solidaridad con los colegas.




