Peligroso volcán ubicado en Estados Unidos emite señales de alerta tras estar varios años sin actividad
El Monte Spurr, uno de los volcanes más monitoreados de Estados Unidos, presenta señales preocupantes de actividad tras décadas en reposo, según el Observatorio Vulcanológico de Alaska.
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El volcán Monte Spurr, ubicado en el suroeste de Alaska, Estados Unidos, ha comenzado a mostrar signos que han encendido las alarmas entre los expertos del Observatorio Vulcanológico de Alaska (AVO, por sus siglas en inglés). Después de más de tres décadas de relativa calma, se ha detectado un notable aumento en la actividad sísmica y en la emisión de gases desde su cumbre, lo que podría indicar un proceso de reactivación interna.
Este volcán, que tuvo su última gran erupción en 1992, forma parte de la zona volcánica del Arco de las Aleutianas, un área reconocida por su alta concentración de volcanes activos. Las señales actuales no implican una erupción inminente, pero los registros recientes revelan que el Monte Spurr está lejos de permanecer inactivo. Las autoridades mantienen vigilancia constante y no descartan una elevación del nivel de alerta en los próximos días.
Aumento de señales volcánicas despierta preocupación en Alaska
Los últimos reportes emitidos por el AVO destacan un incremento sostenido en la sismicidad de la región del Monte Spurr. En palabras de David Fee, científico líder del observatorio, indicó lo siguiente:
“Hemos observado pequeños enjambres sísmicos localizados bajo el cráter principal, acompañados de emisiones de dióxido de azufre y otros gases volcánicos. Estos parámetros son indicativos de movimiento magmático en profundidad”.
Imágenes satelitales recientes han captado una tenue columna de humo ascendiendo desde el domo volcánico, una imagen que ha reforzado las medidas de observación por parte del equipo científico. Aunque no se ha emitido un nivel de alerta superior al "verde" (el más bajo en la escala de riesgo volcánico del AVO), los datos sugieren que el volcán está atravesando una fase de agitación interna que merece atención.
El Monte Spurr se encuentra a unos 130 kilómetros al oeste de Anchorage, la ciudad más poblada de Alaska. Una eventual erupción tendría consecuencias directas no solo para las comunidades cercanas, sino también para la navegación aérea, dado que las columnas de ceniza volcánica pueden interferir gravemente con los motores de los aviones.
Tecnología y monitoreo constante: claves para anticiparse a una erupción
La vigilancia sobre volcanes activos en Estados Unidos se ha intensificado gracias al uso de tecnología de punta. En el caso del Monte Spurr, los especialistas emplean sensores sísmicos, cámaras térmicas, análisis de gases y satélites para detectar cualquier anomalía en tiempo real.
Según el Alaska Volcano Observatory, el monitoreo incluye:
- Estaciones sísmicas instaladas alrededor del volcán para registrar temblores y movimientos internos.
- Espectrómetros de absorción diferencial (DOAS) que miden gases como el dióxido de azufre (SO₂), un indicador clave del ascenso de magma.
- Imágenes térmicas que detectan variaciones en la temperatura superficial del cráter.
- Satélites meteorológicos que ayudan a identificar emisiones de ceniza y vapor.
“La clave no está en predecir exactamente cuándo erupcionará un volcán, sino en entender sus patrones de comportamiento para mitigar los riesgos a tiempo”, explicó Fee, resaltando la importancia del monitoreo permanente.
La última erupción del Monte Spurr, en junio de 1992, generó una columna de ceniza que alcanzó los 15 kilómetros de altura y obligó al cierre temporal del tráfico aéreo en partes de Alaska. Desde entonces, el volcán había permanecido en reposo, aunque bajo observación continua.





























