El aumento en el consumo de suplementos dietéticos en EE.UU. genera preocupación por ingredientes no declarados y posibles riesgos para la salud
La falta de control por parte de la FDA deja a los consumidores expuestos a productos potencialmente peligrosos.

El Departamento de Estado de Nueva York ha emitido una advertencia sobre la creciente disponibilidad de suplementos dietéticos en el mercado estadounidense. Con más de 100.000 productos disponibles en 2024, la preocupación radica en la ausencia de regulaciones que garanticen su seguridad y efectividad.
Walter T. Mosley, secretario de Estado de Nueva York, enfatizó que no todos los suplementos cuentan con respaldo científico. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no exige pruebas clínicas para la comercialización de estos productos, lo que plantea serios riesgos para la salud pública.
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La falta de regulación y sus consecuencias
La Ley de Salud y Educación sobre Suplementos Dietéticos (DSHEA) de 1994 permite que los suplementos se regulen como alimentos, lo que significa que pueden ser vendidos sin la supervisión de la FDA. Esta falta de control ha llevado a la aparición de productos con ingredientes no declarados y afirmaciones engañosas sobre su efectividad.
En abril de 2024, se implementó una ley estatal que prohíbe la venta de suplementos para la pérdida de peso o desarrollo muscular a menores de 18 años. Esta legislación busca proteger a los adolescentes de los efectos adversos que pueden resultar del consumo de suplementos no regulados. El Dr. James McDonald, comisionado de Salud de Nueva York, advirtió sobre los riesgos de alteraciones hormonales y problemas de salud graves en jóvenes que consumen estos productos.
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¿Qué ingredientes peligrosos se encontraron en suplementos?
La División de Protección al Consumidor ha identificado numerosos suplementos que contienen ingredientes activos no indicados en sus etiquetas. Entre los ingredientes más comunes encontrados se encuentran estimulantes, hormonas sintéticas y compuestos farmacológicos prohibidos. La FDA gestiona una base de datos de fraude sanitario que recopila productos retirados del mercado debido a ingredientes no revelados o a afirmaciones infundadas sobre su efectividad.
Muchos de estos suplementos fueron comercializados en plataformas en línea o tiendas no autorizadas. Algunos de los productos retirados hacían afirmaciones sin respaldo científico, como tratar condiciones de salud como la artritis, el insomnio, la diabetes o el cáncer, lo cual es ilegal y engañoso, tal como lo resalta la FDA en sus registros públicos de advertencias.



















