La hora de Mariana Enriquez: la serie “Mis muertos tristes”
Si hoy el terror en español goza de prestigio, se debe en gran parte a la poética de la argentina.Cuando se anunció que el director chileno Pablo Larraín haría una serie de cuatro capítulos para Netflix, los cuales estarían inspirados en algunos cuentos de Enriquez, más de uno paró la oreja.

No hay duda de que la escritora argentina Mariana Enriquez viene atravesando el que quizá sea el momento más importante de su carrera. A la fecha, es una de las autoras en español más celebradas en el mundo entero. Tiene público, y muy joven; y también los más exigentes galardones literarios. Pensemos en dos: en el año 2019, obtuvo el Premio Herralde de Novela con Nuestra parte de noche. Y en 2024, se le concedió el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso de la Universidad de Talca de Chile.
Uno de los temas que recorre la obra de Enriquez es la muerte. Este factor ha alimentado su apuesta por el género de terror con sabor local (argentino) y el diálogo de este con tópicos de la cultura popular. De esta confluencia, la autora ha edificado una narrativa que causa miedo desde la extrañeza poética de la densidad de su tejido narrativo. Pero ese no es el mérito. En realidad, cualquier escritor con oficio lo puede alcanzar, pero lo que no todos pueden conseguir es la naturalidad de la narración. Sus lectores, cuando la leen, no sienten que están bajo las coordenadas de un género literario. Eso, bajo todo punto de vista, es un logro sumamente destacable. Si hoy el terror en español goza de prestigio, se debe en gran parte a la poética de la argentina.
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Cuando se anunció que el director chileno Pablo Larraín haría una serie de cuatro capítulos para Netflix, los cuales estarían inspirados en algunos cuentos de Enriquez, más de uno paró la oreja. Inspirada en el libro de relatos Un lugar soleado para gente sombría (2024), la serie Mis muertos tristes acaba de romper fuegos el pasado 24 de septiembre. Y la cosa, por lo que se puede ver ya, marcha viento en popa. Por ejemplo, uno de los primeros en elogiarla fue el maestro del terror, Stephen King, en su cuenta de X. “¡Qué idea genial! ¿Y si alguien que podía escuchar (y a veces ver) a los muertos cayera en el centro de distribución de agua potable de una ciudad y se desintegrara? ¿Y después de beber el agua, TODOS pudieran hacer lo mismo (ver fantasmas)? MY SAD DEAD (Mis muertos tristes). La dirigió mi viejo amigo Pablo Larraín”. En 2021, Larraín adaptó la novela La historia de Lisey de King en una serie de ocho capítulos.
Cada episodio dura cerca de una hora. Conocemos a su protagonista, Emma (Mercedes Moran), una médica recién jubilada que atraviesa un duelo por la muerte de su madre. A ello se suma que, en esos días de tristeza, recibe la visita de su hermana, cuñado y sobrina (Julie/Carolina Álvarez). Ellos han venido de Estados Unidos para el funeral. Julie es una mujer joven con sobrepeso y con un profundo problema de depresión. Sin embargo, Julie y Emma tienen algo común: pueden ver a los muertos.
El asesinato de tres adolescentes en el barrio de Piedrabuena es un punto de inflexión de la serie. Sin proponérselo, Emma se involucra en la desaparición de estas chicas. Pero ese asesinato no queda solo como un elemento oscuro de la historia contemporánea en el que se contextualiza la serie, sino que es el lazo que la conecta con los traumas que dejó la dictadura militar argentina. Los llantos y gemidos que nadie sabe de dónde vienen no son solo expresiones de dolor, sino que también son metáforas de heridas emocionales que siguen marcando a una sociedad a causa de sus desaparecidos.
Pero que no se entienda que Mis muertos tristes es un ajuste de cuentas con ese periodo oscuro de Argentina, que está, pero como atmósfera, no como conductor narrativo. Ese es el poder del género, en este caso de terror, que te permite entrar a la historia emocional de una sociedad a partir del quiebre/trauma personal. Otro elemento a subrayar de Mis muertos tristes es el humor. El don de Emma para ver muertos va de la mano con su dimensión sarcástica e irónica. “Si van a matar a mi familia, no les corten la cabeza, por favor”, dice en una reunión vecinal. Esta es una estupenda serie.







































