Científicos revela que el megalodón no era tan "mega" como se pensaba, según estudio: tenía un cuerpo menos fornido
El paleobiólogo Kenshu Shimada destaca que su equipo sugiere una estructura más estilizada en el megalodón, lo que mejora su eficiencia hidrodinámica en comparación con el tiburón blanco moderno.
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Un reciente estudio científico ha desafiado las concepciones previas sobre el tamaño y la forma del megalodón (Otodus megalodon), sugiriendo que este tiburón prehistórico podría haber sido más esbelto y alargado de lo que se pensaba anteriormente. Los investigadores analizaron fósiles de dientes y vértebras casi completas, concluyendo que algunos ejemplares pudieron alcanzar longitudes de hasta 24,3 metros y pesar alrededor de 94 toneladas, dimensiones comparables a las de una ballena azul.
Esta nueva perspectiva indica que el megalodón no era simplemente una versión gigante del tiburón blanco moderno, sino que presentaba una morfología distinta que le confería mayor agilidad y eficiencia hidrodinámica. Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo con estas conclusiones. Algunos paleontólogos sostienen que, debido a la ausencia de esqueletos completos, las estimaciones sobre el tamaño y la forma del megalodón deben tomarse con cautela.
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Estudio revela que el megalodon no era tan "mega" como se pensaba
En un estudio publicado en febrero en Palaeontologia Electronica, el paleobiólogo Kenshu Shimada y un equipo internacional de expertos sugieren que el megalodón poseía un cuerpo más alargado y menos robusto de lo que se creía, alejándose del modelo de tiburón blanco de pecho ancho con el que solía compararse.
“Los estudios anteriores se limitaban a suponer que el megalodón debía de parecerse a una versión gigantesca del gran tiburón blanco moderno, sin ninguna prueba”, indicó Shimada, paleontólogo de vertebrados de la Universidad DePaul de Chicago.
¿Cómo se determinó el tamaño del tiburón?
A partir de vértebras fosilizadas halladas en Bélgica y Dinamarca, el investigador Kenshu Shimada y su equipo desarrollaron un nuevo método para estimar el tamaño corporal del megalodón, comparando su estructura con la de 170 especies de tiburones vivas y extintas.
Gracias a este enfoque, pudieron calcular dimensiones específicas del ejemplar belga: una cabeza de 1,8 metros, una cola de 3,6 metros y una longitud total aproximada de 16,4 metros. Este estudio proporciona una base más precisa que estimaciones anteriores, muchas de las cuales se apoyaban únicamente en dientes, dada la escasez de fósiles completos del animal.
A pesar de estos avances, gran parte del cuerpo del megalodón sigue siendo un enigma. El registro fósil se limita a vértebras, dientes, escamas y fragmentos de cartílago, lo que ha obligado a los científicos a basarse en modelos de tiburones modernos como el blanco.
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Una figura más delgada de lo que se planteaba
“Aunque todavía necesitamos pruebas fósiles directas, nuestro nuevo estudio sugiere que es más probable que el megalodón fuera más esbelto que el gran tiburón blanco moderno en términos de proporción corporal desde el punto de vista hidrodinámico”, detalla Shimada.
El equipo de investigadores, al estudiar la proporción de finura —una medida que indica cuán delgado es un cuerpo—, concluyó que el megalodón no habría tenido la estructura corpulenta que tradicionalmente se le atribuye. Basándose en comparaciones con tiburones vivos y muertos, observaron que especies de gran tamaño como el tiburón ballena y el tiburón peregrino presentan cuerpos más estilizados, lo que mejora su eficiencia al desplazarse por el océano.
En contraste, si se ampliara el cuerpo de un tiburón blanco moderno hasta las dimensiones estimadas del megalodón, el resultado sería una criatura demasiado pesada y poco hidrodinámica para nadar con agilidad, lo que apoya la teoría de que el megalodón fue más delgado.





















