Polillas: Ponle tu nombre a una nueva especie [VIDEO]

En el corazón de la selva de Tambopata funciona un innovador proyecto de turismo vivencial de corte científico, es decir, los turistas conviven con los biólogos, zoólogos, veterinarios y botánicos que tratan de salvar la Amazonía. En reciprocidad por su esfuerzo y colaboración los turistas pueden inmortalizar su nombre a la hora de bautizar una nueva especie.

En el corazón de la selva de Tambopata funciona un innovador proyecto de turismo vivencial de corte científico, es decir, los turistas conviven con los biólogos, zoólogos, veterinarios y botánicos que tratan de salvar la Amazonía. En reciprocidad por su esfuerzo y colaboración los turistas pueden inmortalizar su nombre a la hora de bautizar una nueva especie.

Se trata del proyecto científico y turístico Amazonía Conectada (Wired Amazon, en inglés) implementado en los albergues de Rainforest Expeditions. La idea es difundir el concepto de Ciencia Ciudadana para educar y divulgar la importancia del bosque tropical amazónico.

Uno de los proyectos mas populares se denomina Descubre Nuevas Especies, referido específicamente a insectos. De ellos el más común es la polilla que en la Amazonía están más emparentadas con las mariposas que con esos bichos alados que se pican la madera y se comen la ropa.

El biólogo Juan Grados, del Museo de Historia natural de la Universidad de San Marcos reveló que cuando empezó este proyecto se conocían 50 especies. Hoy ya fueron identificadas más de 50 mil.

En los ambientes de Rainforest Expeditions el equipo de biólogos residentes emplea diversas trampas de insectos (trampa de luz, trampas amarillas y trampas Malaise) para atraer a los grupos de insectos mencionados. Una vez en las trampas, los insectos son colectados, separados y enviados a sus respectivos especialistas localizados en diversos museos y universidades por toda América.

El análisis de los mismos es realizado en laboratorio, basándose en criterios morfológicos, reproductivos y genéticos. Para la parte genética, se extraen muestras de tejido que son posteriormente enviadas a la Universidad de Guelph (Canadá), en donde se someten un análisis genético especial conocido como “Barcoding (código de barras)”. Este análisis genético permite definir las distintas especies con mayor facilidad, proveyendo de una herramienta extra a la hora de determinar el descubrimiento de nuevas especies (ver http://www.boldsystems.org/index.php).

Los turistas, previo vídeo explicativo, acuden a las trampas de luz instaladas cerca al albergue para colectar los grupos de insectos de interés, haciéndolos parte del proceso de colecta de individuos que después serán procesados y analizados por los especialistas correspondientes. En caso de que el turista haya colectado alguna especie nueva, tiene el derecho a nombrarla.

También aprenden que sin insectos el mundo no funcionaría tal y como lo conocemos pues llevan a cabo labores tan fundamentales como polinización, reciclaje de nutrientes y descomposición de materia orgánica, controladores de pestes para importantes cultivos humanos, base de la cadena trófica de cualquier ecosistema, ser el nuevo objetivo de la medicina puntera para hallar nuevos antibióticos, etc. Un sinfín de funciones que generan anualmente 57 miles de millones de dólares solamente en Estados Unidos excluyendo la polinización. Considerando además que aproximadamente 2 mil millones de personas en el planeta se alimentan de insectos diariamente.

Lo cierto es que los insectos también enfrentan un serio problema de extinción, más serio si cabe que el resto de organismos debido principalmente a la ausencia de conocimiento que se tiene sobre ellos. Sólo se conocen 1.2 millones de especies pero se estima que su variedad se calcula de 5 y 20 millones.

Por todo esto, esta actividad de turismo vivencial-científico permite la participación de visitantes en todos los proyectos y, de paso, pueden mantener contacto y conocer a cada una de estas pequeñas maravillas que el bosque amazónico esconde.

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