
A unos les falta lo que a otros les sobra. The Japan Times informa que el pueblo de Nanmoku, de 1.300 habitantes, de los cuales el 70% tiene más de 65 años, está buscando jóvenes, japoneses, peruanos u otros, para no desaparecer. La localidad peruana es Belén, a orillas del Amazonas. Perú tiene la tercera población nikkei en todo el mundo. Un razonable canje en la historia.
Nanmoku y Belén ya tienen un acuerdo de ciudades hermanas, pero no es claro si eso les aseguraría residencia a los peruanos. Hoy los inmigrantes son vistos como un problema en el mundo entero. Pero tampoco hay colas de peruanos ante el consulado japonés de Lima. Ese furor migratorio es un asunto de otros tiempos.
Que Alberto Fujimori ganara la presidencia peruana en 1990 deslumbró a los japoneses, por insólito, por honroso y por las perspectivas que ello podía abrir. Cuando aquí vimos que era una noticia mundial, el interés por lo nipón creció exponencialmente. Fue una luna de miel digna de algunas escenas de Madame Butterfly.
Pero el verdadero furor fue entre los peruanos descendientes de los inmigrantes japoneses. Fujimori venía heredando una crisis económica, la posibilidad de volver al país de origen se veía atractiva, y para los nikkei las facilidades migratorias eran evidentes. Incluso se habló de cirugías plásticas para lograrlo.
Sin embargo, en el siglo XXI llegar a Nanmoku sería el equivalente a asumir trabajos de enfermería y cuidados geriátricos. Para quien tenga ese entrenamiento o vocación, la paga debe ser muy superior a la de Belén. De otra parte, tampoco son tantos los rojin de Nanmoku como para aliviar la presión de los desempleados de Belén (casi 70.000 habitantes).
En la era de los mitimaes peruanos reclutados por los rusos para su guerra (como decenios antes Israel invitó a cajamarquinos para sus acosados kibbutz), pocos aquí deben tener ganas de migrar a tierras lejanas. Para el propio Japón, una presidenta japonesa, tan zarandeada políticamente, no es mucha novedad.
Luego está la mala fama peruana producida por la delincuencia violenta, argumento de más para impedir la llegada de refuerzos amazónicos. En cambio, la abundante comunidad nikkei no parece muy animada a dejar el Perú. Pero suponemos que The Japan Times nos irá contando la historia del pueblo que está desapareciendo, de puro viejo.

"Luego está la mala fama peruana producida por la delincuencia violenta, argumento de más para impedir la llegada de refuerzos amazónicos"

Con el calor y las temperaturas erráticas, el turismo interno se reactivará, a pesar de las preocupaciones sociales y meteorológicas en el país.

Aunque se prometen mantener la línea política del diario, es previsible que el nuevo panorama incentive modificaciones significativas en el conglomerado de medios del Grupo El Comercio.

La mayoría de encuestas pronostica que el Partido Demócrata ganará las elecciones parlamentarias del 3 de noviembre en EE. UU., con posibilidades de controlar ambas cámaras.

"FP ha demostrado capacidad para mantener a sus cuadros juntos. Ahora que controla el Ejecutivo, esa capacidad será mayor"