Termina el año, por Mirko Lauer

Con el calor y las temperaturas erráticas, el turismo interno se reactivará, a pesar de las preocupaciones sociales y meteorológicas en el país.

Se acerca fin del año
La República

Si realizamos la casi imposible tarea de neutralizar El Niño y la criminalidad, este fin de año puede resultar simpático para mucha gente. Noviembre va a ser el mes de la llegada de León XIV al Perú. Diciembre será, como siempre, una campaña navideña, con una cola que apuntará hacia el Año Nuevo 2027.

Es la temporada de las gratificaciones, el intercambio de regalos y buenos deseos, la expresión de diversas religiosidades y, para quienes soportan el calor o las temperaturas erráticas, un bello clima. También es una temporada de espera de un aumento en la remuneración mínima vital, más la aparición de diversos bonos oportunistas.

Junto a todo lo anterior estarán los feriados, puentes y otros, y el repliegue de congresistas y ministros respecto de la política. Salvo que un inesperado escándalo irrumpa en la tranquilidad de la temporada. Por todo el país, gobiernos locales recién elegidos se irán instalando; motivo de discurso, fiesta y polémica.

En las partes de la costa no estragada del todo, temperaturas nunca vistas y vacaciones de diverso tipo alentarán un ánimo playero y veraniego en general. Será un turismo interno que tal vez compense el del exterior, asustado por las pésimas noticias sociales y meteorológicas sobre el Perú.

Para noviembre, la primera trifulca en el Congreso se habrá calmado, y seguramente nadie quiere participar en una nueva antes de enero. No olvidemos que quedan facultades delegadas por otorgar. Navidad y Año Nuevo no son buenos momentos para lanzar los clásicos proyectos de ley de fantasía que aparecen desde todas partes.

Guste o no guste, la persona del año va a ser Keiko Fujimori, por haber ganado la presidencia. Es recién en 2027 que entrarán en foco sus pobres 100 días, con la caída de su aprobación, las limitaciones de sus equipos, las cifras de asesinatos y el perfilamiento del estilo fujimorista que hizo famoso al padre.

Pero nada del párrafo anterior destacará en este fin de año. Pues las elecciones de abril y junio le han sumado un cariz de tregua a una temporada que es naturalmente festiva, si uno no vive en una zona de inundación, chaparrón o huaico. Es evidente que hay muchas esperanzas puestas en la visita del papa, si bien él no ha prometido nada.

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