
Vive el sombrero de Primitivo Evanán Poma en una de las esquinas de mi sala. Allí reposa colmado de flores; tiene tantas que le impiden volar.
Suelo intercambiar sombreros con las personas que admiro o quiero, y así lo hice con Primitivo, campesino y artista de aquellos que convierten al Perú en un país milenario.
Ha muerto hace poco, el 29 de septiembre, pero la noticia hizo que vinieran a nuestra memoria las tablas de Sarhua, la comunidad ayacuchana en medio de la cual el artista nació, creció e hizo llegar su voz pictórica al mundo.
Las tablas de Sarhua son trabajos pictóricos que expresan la vida cotidiana, así como eventos de la historia de la comunidad de ese nombre, situada cerca de Cangallo, en el departamento de Ayacucho.
Suelen ser diseñadas por encargo de los compadres del dueño de casa. Aunque son independientes de la casa, están colgadas en las paredes de un cuarto oscuro al que solo ingresan los amigos y parientes.
En esa habitación de las casas sarhuinas, tuve la impresión de que entraba en un templo de todas las religiones y en una representación de la historia del mundo andino.
En una de las casas, la Virgen de la Asunción, patrona del pueblo, bajó los ojos hacia mí y me permitió que la saludara. Después, sus ojos señalaron el resto de los dibujos que contenían al dueño de casa con sus atuendos característicos, a su mujer, a sus hijos, a sus parientes y, por fin, a sus animalitos. Esos últimos estaban tan vivos que parecían a punto de escapar.
Vi también a un pueblo congregado que enarbolaba guitarras y flautas e incluso banderas. Al final, el cuadro que me sobrecogió fue el del apu del pueblo sobre una montaña y con un sol ardiente.
Conocí a Primitivo en una reunión en un pueblo andino adonde fui invitado por Ramón Mujica -en ese tiempo director de la Biblioteca Nacional-, pero antes me habían hablado de él los antropólogos Irene Silverblatt y Salvador Palomino.
“¿Es cierto que de niño querías ser cura?”, le pregunté. Primitivo asintió y me contó que en ello se pasó varios años, pero que su padre se oponía por razones económicas. Por fin, un día tal vez los dioses antiguos se le cruzaron en el camino o quizás la dulzura de una mujer lo condujo al matrimonio.
Aunque quiso vivir en Lima, no pudo soportar la ciudad y fijó residencia en su pueblo. Un buen día, allí, encontró el camino que buscaba: iba a ser un pintor. Y lo es desde entonces. Ha convertido en eternos a su pueblo y a su gente y ha representado a los antiguos apus que tal vez hablaron con él.

Primitivo Evanán. Foto: Facebook.
Su fama, con la de las tablas, se hizo internacional y llegó hasta salones y museos de todo el mundo. A pesar de esto, en una ocasión la policía decomisó estas obras alegando que eran una incitación a la subversión armada. Tiempo después, la generalidad de las instituciones condenó esta actitud represiva.
Sarhua estuvo a punto de ser arrasada en los tiempos del conflicto interno. Como lo ha dicho después el antropólogo Juan Ossio: “Lo que ocurría era como un Pachacuti, un cataclismo cósmico”.
Sin embargo, después vino la resurrección. En la cosmología andina, un Pachacuti significa un cambio profundo en todos los ámbitos -social, político, espiritual- para restablecer el equilibrio en la tierra. De allí también emergió invencible el arte de Sarhua.
A Primitivo se le ha dado después el Premio Nacional Amautas de la Artesanía Peruana, otorgado por el Ministerio de Educación. Por su parte, el Congreso de la República y la Escuela Superior de Bellas Artes le han entregado las condecoraciones que merece.
¿Cuál es el origen de las tablas de Sarhua? Por sus representaciones, se considera que las primeras fueron hechas en el siglo XIX. Sea cual fuere su fecha de nacimiento, son una expresión permanente del alma misma del mundo andino.
Primitivo Evanán Poma nació en Sarhua en 1944 y se ha ido con sus luces y colores en septiembre de 2026. Tal vez habite ahora en las alturas de un apu o quizás todavía está caminando por el aire.
En mi sala, el sombrero de Primitivo está quieto, pero acaso cuando yo salga, se va a ir volando a buscar a su dueño.

Homenaje. El pasado 29 de septiembre falleció el maestro ayacuchano Primitivo Evanán. Fue uno de los principales difusores de las tablas de Sarhua en el mundo, con las que reflejaba los usos y costumbres de su pueblo. El contenido de sus temas y la técnica que usaba hicieron de él un referente del arte popular peruano de las últimas décadas.

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