
Hace pocas horas murió Maricarmen, la española de 87 años que hace solo dos semanas se convirtió en el símbolo viviente de la muy grave crisis de la vivienda que atraviesa España.
Sucede que dicha mujer había sido víctima de un desalojo (desahucio le dicen en España) del pequeño departamento donde había vivido desde los 17 años, en el contexto de los llamados fondos buitre, a través de los cuales miles de viviendas en todo el país son adquiridas por empresas que someten a los inquilinos a alquileres impagables y al riesgo de quedar en la calle, cuando no las destinan masivamente al turismo extranjero.
El drama se extiende a los jóvenes, para los que resulta imposible adquirir o incluso alquilar una vivienda digna, ya que la mensualidad llega a consumir el 80% o más de sus ingresos. Y, curiosamente, a este hecho se le imputa el decaimiento poblacional que sufre el país.
Las protestas se han radicalizado y, ante un país tomado por la indignación, el Gobierno envió sendos decretos al Congreso de los Diputados para socorrer a los millones de afectados, con lo cual puso a la derecha entre la espada y la pared.
Pero el derechista Partido Popular, la extrema derecha de VOX y los independentistas de JUNTS decidieron bloquearlos, tal vez porque apoyar al Gobierno los descolocaría aún más. Ante este hecho, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha olido sangre y ha adelantado las elecciones para fines de noviembre.
Evidentemente, los hechos le han caído del cielo al oficialista PSOE, desgastado por ocho años en el poder y una cadena de acusaciones de corrupción. Pero Sánchez es un animal político de extrema habilidad que reacciona mejor con el marcador en contra.
Se avecinan, entonces, hechos en los que el siempre imprevisible comportamiento electoral de los españoles puede darnos sorpresas de enorme importancia para la aldea global.

"Se avecinan hechos en los que el siempre imprevisible comportamiento electoral de los españoles puede darnos sorpresas de enorme importancia para la aldea global"

La valiente mujer decide pasar a la clandestinidad y quedarse en Venezuela mientras que Edmundo González Urrutia se refugia en la Embajada de España y negocia su salvoconducto con la dictadura para viajar a Madrid.

Por eso no extraña que quienes encarnan los liderazgos de la ultraderecha peruana compartan el mismo biotipo

El 51.7 % de la población peruana enfrenta inseguridad alimentaria, afectando a 17 millones de personas, especialmente a la niñez, que sufre de anemia.

Los institutos armados merecen el respeto de todos y, precisamente por eso, deben guardar una distancia prudente frente a una coyuntura política claramente ajena a los intereses del país