Ya llegan los drones yanquis, por Mirko Lauer

"Frente a este tipo de perspectivas, la caza del hampón peruano, urbano sobre todo, es un tipo de tarea geopolíticamente menor. Para eso está el FBI, que ahora último ha ayudado en unas pocas capturas"

EE.UU. destinó US$250 millones para reforzar la seguridad contra drones para el Mundial.
Difusión

CNN informa que el Pentágono está moviendo drones de diverso tipo de África a América del Sur, donde sus tareas se están multiplicando. Hasta aquí, la presencia militar de los EE. UU. ha estado concentrada en las costas del Caribe y el Pacífico, sobre todo hundiendo pequeñas embarcaciones declaradas narcotraficantes. La presencia militar en tierra firme hoy está concentrada en Ecuador.

El anuncio se produce a un día de concluir el ejercicio Southern Vanguard en la Amazonía peruana. Incorpora a Perú, Argentina, Chile y los EE. UU., con el explícito propósito de mejorar la capacidad de este cuarteto de operar juntos en territorios amazónicos complicados. En la Amazonía no solo hay narcos; también pacíficos ciudadanos selváticos.

Cuando Washington anuncia cruzadas contra los narcos, hay que mirar dos veces. EE. UU. ha estado en todas las guerras perdidas contra la droga y, además, en esta administración mantiene una mirada interesadamente laxa sobre el problema. En pocas semanas, la Venezuela chavista ha pasado de país narco a país que no colabora con el narcotráfico.

Entonces, las armas gringas no llegaron este año a Caracas a perseguir narcos (que exportan su producto sobre todo a Europa), sino persiguiendo a rostro descubierto el control de las reservas de petróleo de ese país. Por lo cual, el argumento antidrogas para penetrar militarmente esta región necesita ser detallado. Hay numerosas hipótesis.

Una hipótesis muy difundida es el deseo de ponerle músculo al nuevo auge de la doctrina Monroe. Por ejemplo, desanimando a China de su avance comercial en el continente. Otra hipótesis es el deseo de adelantarse a previsibles triunfos electorales izquierdistas en muchos de estos países. Hacer de toda Sudamérica una base militar del Comando Sur de los EE. UU.

Frente a este tipo de perspectivas, la caza del hampón peruano, urbano sobre todo, es un tipo de tarea geopolíticamente menor. Para eso está el FBI, que ahora último ha ayudado en unas pocas capturas. Pero el narco de la Amazonía y el criminal de las ciudades tienen relaciones muy densas. Esperemos que la nueva presencia de los EE. UU. ayude.

No está tan lejano el día en que veremos un choque militar entre China y los EE. UU. en aguas y tierras de América Latina. Nos espera, pues, un siniestro cielo lleno de drones.

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