Lic. en Comunicación y Mag. en Estudios Culturales. Cobertura periodística: golpe contra Hugo Chávez (2002), acuerdo de paz con las...
Curioso…Tras el vergonzoso acuerdo impuesto por Estados Unidos a Venezuela para explotar el 21.5% de la riqueza petrolera de este país, la líder (o exlíder, ya no se sabe) de la oposición, María Corina Machado, lanzó un mensaje algo solemne sobre la defensa de este recurso. Dijo que le pertenece al pueblo venezolano y que todo se hizo con un “régimen ilegítimo”.
¿No era ella la que abogaba por la intervención norteamericana, y la que hasta le regaló la medalla de su Premio Nobel de la Paz a quien, justamente, sostiene hoy a ese régimen? ¿No era la que creyó, casi con convicción férrea, que era la elegida para la transición de la dictadura de Nicolás Maduro a una democracia posible y ahora es penosamente ninguneada?
Es increíble cómo, a pesar de las señales coloniales que lanza la Casa Blanca, hay quienes creen que estamos en tiempos normales. En Argentina, Javier Milei ha hecho una proclama inflamada sobre las islas Malvinas, luego de enterarse que se preparan inversiones petroleras en ese territorio que el Reino Unido controla, sólo porque Trump dio un confuso guiño sobre el tema.
“Siempre reviso todas las posiciones, esta es una de muchas”, le dijo el mandatario norteamericano a un periodista, algo que al parecer fue interpretado por el presidente sureño como un apoyo resuelto. Es posible que el líder republicano luego se olvide del asunto, o incluso que, en efecto, cambie su posición, como lo ha hecho decenas de veces respecto de Irán.
Se entiende que los políticos de derecha, por su estirpe ideológica, no quieran pelearse con el “gran país del norte”. Pero de allí a aceptar maltratos y bailar al son que les ponen sin vergüenza política y deportiva, hay una distancia sideral. A Argentina, a pesar de la devoción casi febril que tiene Milei por Trump, Washington no tuvo reparos en ponerle aranceles del 10%.
Se supone que estábamos en tiempos poscoloniales, en los cuales las estructuras del poder colonial seguían actuando, aunque más sutilmente. Trump está logrando el peligroso milagro de hacer que el hoy tenga un aire abiertamente colonial. Ha hecho que, por ejemplo, Venezuela sea una república banano-petrolera, a la que le dicen hasta cuándo debe tener sus elecciones.
La atmósfera de sumisión se extiende de manera preocupante. Por Panamá, por Ecuador, por Colombia, por Bolivia, por Paraguay, por el Perú inclusive. Como si no hubiera otra alternativa. Como si la única negociación, o actuación, diplomática a la que tuviéramos derecho fuera alinearnos sin reclamo, sin agencia, sin visión estratégica. Como hace varias décadas, o siglos.

Lic. en Comunicación y Mag. en Estudios Culturales. Cobertura periodística: golpe contra Hugo Chávez (2002), acuerdo de paz con las FARC (2015), funeral de Fidel Castro (2016), investidura de D. Trump (2017), entrevista al expresidente José Mujica. Prof. de Relaciones Internac. en la U. Antonio Ruiz de Montoya y Fundación Academia Diplomática. Profesor de Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Católica del Perú y Fundación Academia Diplomática.