Columnista invitado. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario La República. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Perú y el mundo.

Ulises en su odisea, por Diego Alonso Sánchez

Más de dos mil años después de su creación, La Odisea continúa siendo una de las obras fundamentales de la literatura universal. Tradicionalmente entendida como el relato del regreso de Ulises a Ítaca tras la guerra de Troya, esta epopeya también permite reflexionar sobre comportamientos humanos que siguen presentes en la actualidad. Actitudes como la discriminación, el machismo, la infidelidad o el egoísmo suelen quedar eclipsadas por las hazañas del protagonista. Sin embargo, una lectura crítica revela tensiones y contradicciones que aún dialogan con nuestra sociedad hoy en día.

El perjuicio a Polifemo

La discriminación cultural ocupa un lugar importante dentro del universo de La Odisea. Un ejemplo revelador es el episodio de Polifemo, uno de los más conocidos del poema. La caracterización del cíclope como un ser monstruoso y salvaje contrasta con la supuesta superioridad cultural que representa Ulises. Desde la perspectiva homérica, los cíclopes constituyen un pueblo inferior porque no se rigen por las leyes, instituciones y costumbres de las polis griegas. No es casual que Ulises los describa como «seres sin ley», expresión que resume el desprecio hacia una sociedad diferente a la suya.

A partir de esta visión, el héroe considera a Polifemo la encarnación de la barbarie. Aunque termina atrapado en su cueva y presencia la muerte de varios de sus compañeros, logra escapar gracias a su ingenio y a una serie de engaños que tradicionalmente simbolizan el triunfo de la inteligencia sobre la fuerza. Sin embargo, un análisis crítico permite matizar esta interpretación.

La violencia del cíclope se desencadena cuando descubre que unos extraños han ingresado en su hogar y han consumido parte de sus provisiones sin autorización, para luego exigir hospitalidad. En la antigua Grecia, la “xenía” era el deber sagrado de brindar alimento, refugio y protección a todo extranjero. Desde esta perspectiva, el conflicto no enfrenta únicamente a la civilización y la barbarie, sino también a dos formas distintas de entender el mundo. Polifemo es presentado como un monstruo, pero rara vez se considera su punto de vista: el de alguien que ve invadida su propiedad –y su modo de vivir—por desconocidos. ¿No ocurre algo similar en la actualidad, cuando se juzgan hábitos culturales diferentes y esos prejuicios terminan incluso desencadenando conflictos y guerras?

El cíclope no solo pierde la vista a causa de Ulises, sino que también es engañado y humillado por un sujeto que busca atribuirse la gloria de la victoria reafirmando la supuesta superioridad de su propia cultura. Desde esta óptica, la súplica de venganza que dirige Polifemo a su padre, Poseidón, aparece como una reacción comprensible de búsqueda de justicia. De hecho, será esa petición la que desencadene gran parte de los sufrimientos posteriores de Ulises, convirtiendo el episodio en una advertencia contra el orgullo, la arrogancia y los prejuicios hacia quienes pertenecen a mundos distintos.

La fidelidad arbitraria

La infidelidad constituye otro de los temas centrales de la obra. Durante la ausencia de Ulises, numerosos pretendientes intentan conquistar a Penélope, convencidos de que el rey ha muerto y de que el trono ha quedado vacante. La reina se ve sometida a una presión constante, pero logra preservar la fidelidad conyugal mediante ingeniosas estrategias. Al mismo tiempo, algunas esclavas del palacio establecen vínculos con los pretendientes, conducta que será juzgada con dureza cuando el monarca regrese a Ítaca.

“La Odisea” es un clásico de la literatura universal. La reciente adaptación de Christopher Nolan del poema homérico nos motiva a nuevas lecturas sobre su protagonista, Ulises/ Odiseo. Imagen: Difusión.

“La Odisea” es un clásico de la literatura universal. La reciente adaptación de Christopher Nolan del poema homérico nos motiva a nuevas lecturas sobre su protagonista, Ulises/ Odiseo. Imagen: Difusión.

Sin embargo, mientras Penélope es presentada como un modelo de fidelidad y perseverancia, la conducta de Ulises revela una evidente contradicción. A lo largo de sus veinte años de ausencia mantiene relaciones con Circe y convive durante años con la ninfa Calipso, aunque en el poema se enfatiza constantemente su deseo de regresar con Penélope. Desde una perspectiva contemporánea, estos episodios podrían interpretarse como actos de infidelidad. No obstante, dentro del contexto cultural de la época, tales comportamientos reflejan una sociedad patriarcal en la que los hombres ostentaban privilegios negados a las mujeres.

La epopeya presenta las relaciones con Circe y Calipso más como obstáculos en el camino de regreso que como faltas morales del protagonista. Ambas aparecen caracterizadas como mujeres dotadas de poderes extraordinarios, capaces de retener al héroe mediante la seducción y la promesa de una vida cómoda. El relato pone el énfasis en la capacidad de Ulises para abandonar esas tentaciones y continuar su viaje, y no en las implicancias éticas de sus acciones. De este modo, se afirma la imagen de un héroe que, pese a los placeres que encuentra en el camino, mantiene el deseo de recuperar a su familia y su reino.

La desigualdad se hace más evidente en el desenlace. Cuando Ulises regresa disfrazado de mendigo, recupera su autoridad al superar la prueba del arco y las hachas, demostrando que sigue siendo el legítimo rey de Ítaca. Después castiga severamente a los pretendientes y a las esclavas que los apoyaron. El relato presenta estos actos como una restauración de la justicia, pero una lectura crítica permite advertir una clara doble moral: mientras la fidelidad femenina constituye una obligación, las transgresiones masculinas a este compromiso son minimizadas o planteadas como conflictos de poder.

La propia estructura social de la obra refleja esta desigualdad. Incluso Telémaco, en el momento más complejo del conflicto con los pretendientes, ordena a su madre que se regrese a sus habitaciones y deje “los asuntos públicos” a los hombres, evidenciando el papel subordinado que la sociedad atribuye a las mujeres. Muchas figuras femeninas son definidas por su relación con sus contrapartes masculinos, ya sea como esposas, madres, sirvientas o amantes. ¿Les suena conocida esta situación?

Exaltación del ego

La universalidad de La Odisea reside precisamente en esta complejidad. Homero no presenta a Ulises como un modelo moral perfecto, sino como un personaje profundamente humano y contradictorio, capaz de combinar inteligencia, valentía y perseverancia con orgullo, egoísmo y discriminación. Su necesidad de revelar su identidad a Polifemo para obtener reconocimiento, aun cuando ello pone en peligro a sus compañeros y a sí mismo, constituye una muestra de ese ego que acompaña muchas de sus decisiones.

En términos pedagógicos, llevar esta discusión al aula enriquece la lectura de la obra y permite comprender por qué, a pesar del paso de los siglos, La Odisea continúa despertando el interés de millones de lectores. La vigencia de sus conflictos, personajes y contradicciones demuestra que los grandes clásicos no solo narran el pasado, sino que también ofrecen herramientas para reflexionar críticamente sobre los problemas del presente.

Columnista invitado

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