Jorge Bruce es un reconocido psicoanalista de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado varias columnas de opinión en diversos medios de comunicación. Es autor del libro "Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo".

Temporada de especulaciones febriles, por Jorge Bruce

"La mitad que votó en su contra —más que a favor de Roberto Sánchez— está asustada e indignada. La otra parte de la naranja, por así decirlo, no es realmente fujimorista. Es más bien un conglomerado de personas temerosas de un régimen comunista o terrorista"

Independencia de la justicia, pluralidad de los medios de comunicación, separación de poderes, lucha contra la corrupción… No, no se trata de una enumeración de lo que no existe en el Perú de hoy: son las condiciones que la Unión Europea, según el diario 'Le Monde', empezará a discutir con Ucrania de cara a su incorporación al organismo multilateral. Sin embargo, es evidente que estas características de una democracia digna de ese nombre están ausentes en nuestro país en el 2026. Es por eso que no se puede afirmar que la probable próxima presidenta del Perú asumirá el poder, desde el inicio, en las condiciones que a su padre, cuyo ejemplo ha ofrecido emular, tuvo que construir —a la par que destruir— gradualmente. No será, pues, una repetición del régimen autoritario que Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos fueron elaborando poco a poco, con rumas de billetes de por medio. En todo caso, más que un regreso a los noventa, será una suerte de retorno al año 2000.

Ahora bien, el Perú de entonces no es el de ahora. El narcotráfico ya existía, pero no las poderosas mafias de minería ilegal, en particular aurífera. Tampoco la hija tiene el carisma ni, que se sepa, el talante industrioso del padre. Su liderazgo se basa, en gran medida, en su apellido, mas no en sus cualidades ni en su inexistente experiencia laboral. No le será fácil mantener a raya a personalidades de peso. Una cosa es dar órdenes por el WhatsApp de la Mototaxi a personas de poca monta que le deben todo y otra, muy distinta, a integrantes de las élites profesionales y económicas con los que deberá ponerse de acuerdo. Pensemos en quién podría ser el ministro de Economía o el premier, y nos podemos imaginar la complejidad de lo que se avecina.

Otra especulación que circula es cuál será el talante de su régimen. Muchos de sus opositores vaticinan un período de venganzas y ajustes de cuentas. Lo cual de ninguna manera se puede descartar, pero tampoco garantizar. La mitad del país votó en su contra, algo que jamás ocurrió durante el fujimorato previo. Al mismo tiempo, es evidente que la otra mitad, más un puñado de votos, la eligió como presidenta. Lo cual es congruente con lo que está ocurriendo en diversos países de la región. En la propia Unión Europea que mencionábamos en el primer párrafo, están apareciendo como hongos después de la lluvia gobiernos de derecha y extrema derecha.

Como psicoanalista, carezco de las herramientas necesarias para analizar las razones políticas de ese giro mundial hacia regímenes populistas y nacionalistas, además de autoritarios. Lo que sí puedo hacer es observar que estos movimientos hacia gobiernos que ofrecen el repliegue y endurecimiento de la vida democrática tienen un afecto en común: el miedo. Esto es algo que la izquierda —si es que ese término conserva algún sentido— no ha sabido o podido procesar y convertir en propuestas convincentes. Esto le deja el campo libre a quienes no tienen reparos en ofrecer soluciones mágicas y simplonas a problemas complejos.

Lo cual tiene sus límites, claro está. El voluble exalcalde de Lima debería —pero, por lo visto, no lo ha hecho— darse cuenta de que hasta para mentir y prometer el oro y el moro hay un límite más allá del cual la gente deja de tomarlo en serio. Cierto, la historia del mundo tiene muchos ejemplos de demagogos irresponsables que conquistaron el poder a punta de discursos inflamados, designación de chivos expiatorios —caviares, por ejemplo— y promesas de cambio instantáneo. A Porky le sirvió para ser alcalde, pero ese logro lo confundió, por lo visto, de manera irremediable. Keiko Fujimori, hasta ahora, ha sido mucho más cauta, en lo cual se parece a su padre, quien no soltaba prenda. Pero el silencio enigmático, en un país sumido en una crisis de inseguridad y pavor, puede terminar siendo contraproducente. Pronto deberá anunciar a los integrantes de su equipo de transición. Es cierto, los resultados oficiales de la ONPE tardan una eternidad. No obstante, el país aguarda con ardiente impaciencia sus noticias.

La mitad que votó en su contra —más que a favor de Roberto Sánchez— está asustada e indignada. La otra parte de la naranja, por así decirlo, no es realmente fujimorista. Es más bien un conglomerado de personas temerosas de un régimen comunista o terrorista. Queda claro que la presencia de Antauro Humala fue una toxina de la cual Juntos por el Perú no pudo deshacerse. Un sombrero no hace el verano, ni con el Niño de por medio.

En La República de este domingo, Rosa María Palacios esboza dos probables escenarios de cara a la próxima presidencia de Keiko Fujimori: uno optimista y otro realista. Este segundo caso es una prolongación de lo que ya vivimos desde hace años. Es lo que ocurre cuando políticos oportunistas pactan, con total prescindencia de sus supuestas banderas ideológicas, para beneficiarse a costa del bienestar de las mayorías y el futuro del país. Me temo —otra vez el miedo— que esto es lo más probable. La concentración del poder casi absoluto nunca lleva a gobiernos enfocados en el bien común.

Sin embargo, y este no es un dato menor, el descontento popular ya no estará diluido. La Presidencia coloca a la hija del dictador en la mira de los reflectores. Hasta hoy no asumía cargo público alguno. Esa mitad que no votó por ella, así como buena parte de la mitad que sí lo hizo, está esperando que su gestión mejore la calidad de vida de las mayorías. Inseguridad, pobreza y corrupción son tres jinetes del apocalipsis que recorren el Perú a todo galope.

Jorge Bruce

El factor humano

Jorge Bruce es un reconocido psicoanalista de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado varias columnas de opinión en diversos medios de comunicación. Es autor del libro "Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo".