Abogado y Magister en derecho. Ha sido ministro de Relaciones Exteriores (2001- 2002) y de Justicia (2000- 2001). También presidente...
Mi adorado perro Titan se ha ido.
No diré que ha muerto ese bello Labrador color hueso. Porque hay seres cuya partida no consigue expulsarlos del mundo. Siguen viviendo en los rincones donde fueron felices, en las costumbres que compartieron con nosotros, en la memoria obstinada de las tardes y de las noches.
Titán se ha ido, pero todavía lo veo. Y también lo ve así -y lo siente- su “hermanita” Julieta, que sigue en casa. Pequeña y dulce perrita que da aullidos de lobezna al despertar en el amanecer. Perdónenme por hacer uso de esta página para expresar aquí un asunto muy “personal”, pero prefiero la total transparencia-
Muy cerca
Lo veo acercarse en silencio mientras escribo. Y acomodarse, como siempre., junto a mí, como si comprendiera que las palabras necesitan compañía. Lo veo sentado sobre el suelo apoyando su bella y noble cabeza blanca sobre mi muslo derecho. Y levantar esos ojos claros, cargados de una dulzura antigua, para mirarme. Y decir sin palabras todo aquello que los seres humanos rara vez sabemos expresar.
Entonces sonaba Mozart.
Y entre aquellas melodías que parecían venir de otro tiempo, Titán y yo compartíamos el milagro de la tranquilidad. No hacíamos nada extraordinario. Yo escribía. Él estaba allí. La música de fondo venía de la fantástica selección Classical Music for Dogs en Spotify.
Ahora comprendo que aquella sencilla compañía era inmensa y que era una de las formas más puras de la felicidad. Nueve años parecen pocos frente al deseo de retener a quienes amamos. Quisiéramos que el tiempo se detuviera para ellos. Quisiéramos que la vejez no llegara nunca. Y poder seguir escuchando el sonido de sus pasos acercándose por el pasillo.
Pero, la vida tiene otras leyes
Sin embargo, hay una victoria secreta sobre la ausencia.
Porque el fuego que redujo a cenizas su cuerpo en la desgarradora cremación, no pudo tocar lo esencial. No pudo alcanzar la alegría que sembró. No pudo borrar las tardes compartidas. No pudo llevarse el afecto que dejó alojado para siempre en mi corazón y en quienes lo quisimos tanto.
Titán vive en la música que escuchábamos juntos, y que en este instante oigo. Vive en los textos que escribió su silenciosa compañía. Vive en la ternura que me enseñó. Vive en la certeza de que los seres más nobles no siempre hablan nuestro idioma.
Algunas noches todavía espero sentir el peso de su cabeza apoyada en mí. Y aunque la razón me recuerde, desgarradoramente, que ya no está, hay algo más profundo que me dice lo contrario.

Abogado y Magister en derecho. Ha sido ministro de Relaciones Exteriores (2001- 2002) y de Justicia (2000- 2001). También presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Fue Relator Especial de la ONU sobre Independencia de Jueces y Abogados hasta diciembre de 2022. Autor de varios libros sobre asuntos jurídicos y relaciones internacionales.