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Los ovnis llegaron ya (cha cha cha), por Mirko Lauer

El gobierno de Estados Unidos ha desclasificado nuevamente archivos sobre ovnis, un proceso que se remonta a los años cincuenta, pero que a menudo deja al público sin respuestas concretas.

El gobierno de Estados Unidos ha vuelto a desclasificar archivos relacionados con objetos voladores no identificados (ovnis). Lo hace desde los años cincuenta, siempre con resultados frustrantes para el gran público. ¿Por qué vuelve a hacerlo ahora? Algunos han visto un paralelo con los archivos del hampón sexo-financiero Jeffrey Epstein; otros, una gran cortina de humo para disimular los problemas de Donald Trump en distintos frentes del mundo.

Este es uno de esos casos en que un gobierno parece estar entregando algo cuando, en realidad, no entrega nada. Nunca las aparentes revelaciones oficiales han producido conocimientos concretos sobre los famosos ovnis, su origen, sus posibles tripulantes o el propósito de esos viajes. Lo que sí existe es la promoción interesada de una vieja fantasía.

¿Qué quiere la gente? Los más entusiastas del tema desean alguna forma de confirmación de vida extraterrestre. Es algo que puede obtenerse en la ficción, pero no —al menos hasta ahora— en los secretos de Estado. Washington no ofrece pruebas, aunque sí invita al mundo a ejercitar la imaginación sobre un antiguo tópico literario.

Parte de ese tópico consiste en creer que los gobiernos conservan secretos decisivos y que los revelan u ocultan según sus intereses. El mensaje subliminal de esta última desclasificación parecería ser que existen realidades tan o más importantes que las guerras fallidas de Trump. Ya no la guerra con Irán, sino ahora la insinuación de una “guerra de los mundos”.

El problema con los archivos es que contienen y clasifican documentos viejos. La sección ovnis del Pentágono no tendría por qué ser la excepción. Los reportes de ovnis vienen de siglos atrás y siempre han sido más una cuestión de fe que de evidencia científica. Es probable, además, que esos archivos ya sean sometidos a la inteligencia artificial, otro territorio poblado de aparentes secretos.

Mientras la promesa original de los ovnis sigue sin cumplirse, en el Perú persistirá la convicción de que Chilca, al sur de Lima, es un poderoso imán mundial para este tipo de avistamientos. Al menos, el gobierno peruano nunca ha pretendido tener un conocimiento especial sobre el asunto.

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).