Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Todo comentarista que ha tomado partido expresa un motivo por el que su favorito va a ganar la elección. A falta de acceso a encuestas, algunos incluso dan por sentado que su candidato ya ha pasado a la segunda vuelta. Esto ocurre incluso en lugares donde la intención de voto no abunda, y más aún entre los candidatos bien ubicados.
Lo que más atención atrae es la carrera hacia la presidencia, pero en las elecciones generales se compite por varias cosas más. Para quienes ya saben que no pasarán a la segunda vuelta, ahora es muy importante saltar esa valla que les permitirá contar con algunos correligionarios en el Congreso 2026-2031, sobre todo el poderoso Senado.
Las encuestas finales han mostrado que esa valla sería superada solo por seis partidos, o incluso menos. Ahora se espera de sus candidatos presidenciales hacer el esfuerzo parlamentario, algo que se logra insistiendo en la posibilidad del paso a la segunda vuelta. Aunque pasar a la segunda vuelta y vencer la valla van de la mano.
Los candidatos que no nos dijeron mucho cuando empezó la campaña ahora se han vuelto locuaces comunicadores. Es que incluso los candidatos con más billete se han guardado para aprovechar este tramo finalísimo cuando, se nos dice, son tomadas las decisiones populares. Incluso ahora escuchamos cosas que no sonaron en los debates del JNE, como todos esos desesperados indultos a Pedro Castillo.
A estas alturas es evidente que no veremos una manifestación gigantesca en este ciclo de cierres de campaña. Esto se debe en buena medida a las redes sociales, sistemas para aglomerar masas mucho más eficaces y baratos que acarrear seguidores sobre el terreno. Aunque esas antiguas fotos de multitudes tenían gran impacto.
Como algunas encuestas siguen circulando vía wifi, algunos comandos de campaña están desesperados por demostrar oblicuamente que su candidato no puede perder, o que el método estadístico se equivoca, o que el hombre ya es temprana víctima de un fraude, o que solo sus simpatizantes saben votar correctamente.
En otras palabras, ahora que las sorpresas ya han aparecido (Belmont y Álvarez peleando el segundo lugar), y que el orden de los partidos parece establecido, y los candidatos dicen cosas furibundas para pequeños grupos del interior, el proceso electoral se ha vuelto algo muy tedioso. Ya ni siquiera el flashazo televisivo podrá ponerle freno a los bostezos.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).