
La designación de Hernando de Soto como presidente del Consejo de Ministros por parte de José María Balcázar marca el inicio de una etapa que exige conducción clara y jerarquía en la acción pública. El país atraviesa un momento electoral complejo y espera señales firmes de estabilidad.
El nuevo gabinete tiene la oportunidad de establecer un rumbo preciso desde el primer día. La ciudadanía demanda seguridad ciudadana efectiva, y garantizar condiciones institucionales para que los órganos electorales desarrollen los comicios de forma autónoma. Estas áreas constituyen el núcleo inmediato de cualquier agenda responsable.
Sin embargo, llama particularmente la atención la anunciada reunión con líderes indígenas de Estados Unidos y Canadá como parte de una agenda de proyección internacional que puede aportar al posicionamiento del Perú.
El eje central de la gestión, con la naturaleza encargada que tiene, debe situarse en las demandas en el territorio nacional.
El país requiere un Estado presente en los barrios golpeados por la inseguridad, y políticas que ayuden a recuperar la legalidad. El liderazgo del premier se medirá por su capacidad de articular esas prioridades con resultados concretos y verificables.
Hernando de Soto ha construido su trayectoria alrededor de la formalización y la seguridad jurídica. Lamentablemente, esa experiencia, por el tiempo acotado que tiene esta encargatura, será imposible de llevar adelante. El desafío, entonces, consiste en convertir el prestigio técnico en gestión efectiva priorizando la transición pacíficamente.
Vale la pena decir que el Gabinete De Soto cuenta con respaldo parlamentario suficiente para impulsar decisiones que puedan ser favorables a los intereses del pacto corrupto. Es sobre esa tensión por la que se hará el escrutinio público.
Ordenar prioridades significa colocar al Perú en el centro de la acción gubernamental. Seguridad, empleo e institucionalidad constituyen el punto de partida. Desde allí, la proyección internacional adquiere coherencia y sustento. Y dadas las condiciones actuales, de ejecutarse, hablarán por sí solas. El país espera menos discurso y más ejecución de agenda priorizada.

El Perú acumula 71 mil casos y 75 fallecidos antes de que El Niño alcance su punto más crítico.

El pleno aprobó la delegación de facultades incluyendo siete puntos distintos a los enviados por Diputados.

El gobierno de Keiko Fujimori firmó el decreto que dejó sin fondos a la FAP para combatir incendios forestales.

El senador Astocuri cruzó al lado del oficialismo sin mandato de su bancada y contra la voluntad de sus electores.

Quien dobla las normas desde el poder sabe que su mayor adversario no es la oposición, sino una ciudadanía que aprendió a pensar.