Abogada. Excomisionada de la CIDH

Elecciones peruanas: Pongamos a las niñas en la agenda, por Julissa Mantilla

Llegamos a las elecciones de abril sin esperanza ni ilusión pero es el momento de poner a las niñas en la agenda y no seguir dándoles poder a quienes no solo no las protegen sino que las condenan al sufrimiento de por vida.

Si algo nos ha indignado en estos días, ha sido comprobar la vulneración de los derechos de niñas y adolescentes víctimas de violación sexual a quienes no solo se les limita la posibilidad de acogerse al aborto terapéutico, sino que se les exhibe atentando contra su dignidad.

Pero más allá de la indignación, es fundamental entender que estos no son actos aislados sino que hay un marco normativo aprobado en los últimos tiempos y que pone a las niñas y mujeres víctimas de agresiones sexuales en el desamparo absoluto.

Por ejemplo, en el año 2023 se aprobó por insistencia la Ley 31935 que reconoce derechos al concebido y en el 2024 se aprobó la Ley 32000 que reconoce derechos al niño por nacer. Los promotores de la ley argumentaron que su objetivo fundamental era defender la vida.

Sin embargo, cabe preguntarse la vida de quién se quiere proteger. Sin duda, no es la vida de las niñas víctimas de violación sexual agredidas mayoritariamente por gente de su entorno, en un país donde cada 40 minutos hay una violación sexual. 

Porque si se les quisiera proteger, no se hubiera dado la Ley 32535 “Ley de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”, que elimina cualquier referencia al enfoque de género y la educación sexual integral (ESI). Su promotora, la Congresista Milagros Jáuregui, celebró su aprobación diciendo que estábamos “volviendo años atrás”.

El enfoque de género permite que las niñas entiendan que tienen derechos y libertades al igual que los niños y la ESI les ayuda a identificar los actos de abuso sexual y a denunciar a los agresores. Pero, sobre todo les ayuda a entender que no tienen que asumir una maternidad forzada y que tienen derecho a un aborto terapéutico que no es un delito.

Llegamos a las elecciones de abril sin esperanza ni ilusión pero es el momento de poner a las niñas en la agenda y no seguir dándoles poder a quienes no solo no las protegen sino que las condenan al sufrimiento de por vida.