Columnista invitado. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario La República. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Perú y el mundo.

Día mundial de la población 2025: optar y decidir para cerrar brechas y ejercer derechos, por Hugo González Coltrinari

El informe del Estado de la Población Mundial 2025 revela que la crisis no es la despoblación, sino la restricción en las decisiones reproductivas, afectando a mujeres en diversos contextos.

El descenso de las tasas de fecundidad acapara los titulares últimamente y, en demasiadas ocasiones, se responsabiliza a las mujeres de estos cambios demográficos. Algunos gobiernos establecen objetivos nacionales de natalidad y recurren a medidas para que las decisiones de las personas jóvenes relativas a la fecundidad concuerden con dichos objetivos.

El reciente informe sobre el Estado de la Población Mundial 2025 pone de manifiesto que la verdadera crisis a la que se enfrenta el mundo no tiene que ver con la despoblación, sino con la pérdida de la capacidad de acción en el ámbito reproductivo. En todos los países analizados, independientemente de su tasa de fecundidad total, se está vulnerando, y en algunos casos negando de forma directa, la decisión más trascendental que una persona puede tomar con respecto a su reproducción: si tener hijos o no, cuándo y con quién.

En 1994, en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo 179 gobiernos adoptaron un Programa de Acción que enfatizó la importancia de los derechos humanos, la salud y los derechos reproductivos de las mujeres, y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, como elementos clave para el desarrollo sostenible. La decisión sobre cuántos hijos tener y cuándo tenerlos fue uno de los derechos adoptados reconociendo la importancia de que las personas puedan tomar decisiones informadas y libres sobre su salud sexual y reproductiva.

Treinta años después, muchas mujeres aun no ejercen ese derecho. En Perú, se han realizado grandes esfuerzos con planes y recursos dedicados para que todas las personas alcancen sus expectativas reproductivas. No obstante, aún es necesario continuar dando lo mejor para alcanzar ese ideal. Según la ENDES 2024, 52,1% de los nacimientos ocurridos en los últimos cinco años no fueron deseados en el momento de su concepción. Las diferencias entre el número de hijos deseados (fecundidad deseada) y el número de hijos que finalmente tienen las mujeres entre 15 y 49 años (fecundidad observada) varía significativamente según determinadas características socioeconómicas. Así, una mujer sin escolaridad desea 1,6 hijos, pero en realidad tiene 3,3 mientras que sus homólogas con educación superior desean 1,2 hijos y tienen 1,4 hijos, con una diferencia no significativa de apenas 0,2 en contraste con 1,7 entre las no escolarizadas. Igualmente, las mujeres con ingresos más bajos (quintil 1) presentan una fecundidad deseada equivalente a 1,9 y una fecundidad observada de 2,9 lo que representa una brecha equivalente a 1,0. En cambio, sus pares con los ingresos más altos (quintil 5) desean tener 0,9 hijos y tienen 1,1 hijos con una diferencia mucho menor, de apenas 0,2.

En Perú muchas niñas y adolescentes lamentablemente son obligadas a tomar decisiones relacionadas a ser madres a edad temprana. Según la ENDES 2024, el 8,4% de las adolescentes de 15 a 19 años ha estado alguna vez embarazada o es madres; este promedio esconde desigualdades que afectan más a determinadas personas. A decir verdad, solamente una (23,6%) de cada cuatro adolescentes deseaba ser madre al momento de la concepción; el 18% de las adolescentes en el quintil 1 de ingresos (más pobre) experimenta la maternidad comparada con el 1,5% de sus homologas en el quintil 5 (más rico), siendo 12 veces más probable que una adolescente pobre se embarace. Asimismo, el 40,3% de las adolescentes con educación primaria experimentó la maternidad en contraste con el 3,8% de sus homologas con educación superior, siendo 10,6 veces más probable que una menor con educación primaria se embarace. Igual, el 19,3% de las adolescentes de la selva experimenta la maternidad comparada con 5,7% de sus homólogas de la costa siendo 3,4 veces más probable que una adolescente en la selva se embarace. En cuanto a la diferencia por área de residencia, una adolescente rural tiene 3 veces más probabilidad de experimentar la maternidad temprana que su homóloga urbana. Estas cifras no incluyen los nacimientos de niñas de 10 a 14 años, que resultan de delitos de violación sexual, según el marco jurídico vigente en el Perú.

El uso de métodos anticonceptivos modernos contribuye a una efectiva realización de decisiones informadas sobre el embarazo y la maternidad además de reducir el riesgo de embarazos no intencionales, abortos inseguros y mortalidad materna. En Perú, solo el 58,1% de las mujeres de 15 a 49 años en unión utiliza métodos anticonceptivos modernos mientras ese indicador equivale al 69,9% para la región de América Latina. De nuevo, estas cifras representan un promedio que oculta las desigualdades entre diferentes grupos de población. Por ejemplo, el 59.8% de mujeres con educación superior utiliza métodos anticonceptivos modernos, mientras que solo el 43.4% de mujeres sin escolaridad lo hace. Las adolescentes de 15 a 19 años en unión constituye el grupo con la mayor proporción de necesidad insatisfecha de uso de anticonceptivos modernos.

Carl Jung afirma “Lo que negamos nos somete, lo que aceptamos nos transforma.” Cada día, 12 niñas entre 10 y 14 años quedan embarazadas y 3 se convierten en madres, mientras que 9 adolescentes de 15 a 19 años quedan embarazadas cada hora. El reconocimiento de esa verdad duele, pero actuar para cambiarla  sana. Las niñas y adolescentes aguardan con esperanza una acción concertada y efectiva para prevenir esta realidad.

Los seres humanos desde muy temprana edad tomamos decisiones a veces sin darnos cuenta. Platón sostenía que una buena decisión está basada en el conocimiento. Muchas sociedades hoy se encuentran con lo que la psicología conceptualiza como la "paradoja de la elección": entre más opciones existen, más difícil es decidir, y menos satisfacción devuelve la decisión adoptada. En el campo de los derechos y la salud sexual y reproductiva, decidir entre ser o no madre o padre no involucra una sobrecarga de opciones y, aun así, para muchas mujeres, especialmente las menores de edad, las más pobres, rurales y con menor escolaridad, esa elección sigue siendo limitada.

Columnista invitado

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