Opinión

Haití, la música más triste, por Mirko Lauer

“Desde hace largos decenios Haití parece permanentemente al filo de una revolución contra los habitantes del elegante barrio de Petionville, pero eso nunca se materializa”.

Mirko Lauer
Mirko Lauer

Haití siempre fue el lugar donde sucedían las cosas que no queríamos ver en nuestro país. Por ejemplo los Duvalier, una familia dictatorial y sanguinaria, controlando Estado y sociedad con técnicas de vudú. La primera nación en declarar su independencia (1804) en América, desde hace tiempo ocupa la cola de todas las listas.

Con la partida de los Duvalier hubo algunas esperanzas sobre una normalización del país, pero en pocos años se descubrió que pobreza y violencia eran causadas por factores más estructurales que personales. En el fondo, Papa Doc Duvalier encarnaba el gobierno de una llamada élite, que nunca se ha ido del poder.

Desde hace largos decenios Haití parece permanentemente al filo de una revolución contra los habitantes del elegante barrio de Petionville, pero eso nunca se materializa. Las actuales movilizaciones de las bandas contra el gobierno del médico apellidado Henry muy probablemente demuestren no ser la excepción. También en Puerto Príncipe una mano lava a la otra.

En estos días el espectáculo haitiano de bandas en pos del poder lo muestra como un escenario que podría reproducirse en otros países de la región, al menor descuido. Nayib Bukele ya lo ha visto y se ofrece a resolver la violencia de Haití, mediante los métodos que ya sabemos. Nadie le ha tomado la palabra, pero quizás es cuestión de tiempo.

Mientras tanto se intenta organizar un gobierno de transición que, por lo menos, sea capaz de acoger las fuerzas de los países que se han ofrecido a ayudar. Lo cual supone un acuerdo que tranquilice a las bandas hoy lideradas por Barbecue, un cabecilla desgreñado pero por un discurso populista contra el orden establecido.

Le Monde llama a la situación “Una transición incierta con un fondo de violencia”. Con algo menos de violencia y similar incertidumbre, la frase podría ser aplicada a algún otro país de la región, como Ecuador en estos días, y a alguna zona de Perú incluso. Pensamos en los feudos de la minería ilegal, recién beneficiada por la gran banda del Congreso.

Es obvio que en la actual insurgencia de bandas tras Barbecue hay bandidaje clásico. Pero también hay reclamo social, y hartazgo por la manera como han sido traicionadas, a lo largo de 220 años, las promesas de la independencia. Un tema de nuestros días.