Opinión

Conflicto sin fin

La guerra entre Rusia y Ucrania cumple dos años y aún no hay paz a la vista.

Editorial
Editorial

En la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, los participantes se mostraban pesimistas por el curso que ha seguido la guerra abierta por Rusia contra Ucrania. Las medidas económicas de la Unión Europea para sancionar al Gobierno de Putin por la agresión bélica no han logrado sus objetivos iniciales y decae la ayuda militar porque básicamente hay una recesión entre países que comprometieron inicialmente ingentes sumas de dinero en apoyo a la invadida Ucrania.

Las sanciones económicas no han logrado su cometido. Rusia vende ahora más gas que antes de la invasión a Ucrania y su PBI no muestra signos de haber sido impactado. En este contexto, se espera que Europa y también Estados Unidos redefinan su apoyo y redoblen esfuerzos para impulsar alguna salida.

Este es un debate que comienza a darse entre quienes señalan que la paz del mundo occidental, y en especial de Europa, está en peligro permanente por el expansionismo ruso. Aunque Putin ha declarado en varias ocasiones que la recuperación del territorio habitado por población rusa pondría fin a la guerra, no tiene credibilidad entre sus pares europeos.

Por otro lado, los países europeos están siendo afectados por el ingreso libre de productos ucranianos, que perjudican a las economías locales, como es el caso de los agricultores. Las protestas en Polonia y Francia han mostrado el nivel de perjuicio generado.

Es un punto de inflexión que puede marcar el curso de la guerra en los meses futuros. Una visión más pragmática que ideológica, una mirada más concentrada en las necesidades de su población, sobre todo con procesos electorales en varios países integrantes de la UE y también una elección decisiva en Estados Unidos.

En tanto, a los dos años del conflicto y una generalizada protesta por la invasión rusa a Ucrania, el mundo occidental espera una salida negociada y un acuerdo de paz que garantice estabilidad en el corazón de Europa, una zona muy frágil, pero de gran importancia estratégica.