Opinión

Ni limón ni limonero, yeh yeh, oh la lá, por Augusto Álvarez Rodrich

Cuando sube el precio de un bien, se busca un sustituto.

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La pretensión de censurar al ministro Alex Contreras por sugerir que, mientras baja el precio del limón, se consuma un arroz con mariscos en vez de un ceviche, es tan absurda como lo que hacía el Apra hace unas ocho décadas.

Durante la presidencia de José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948), la célula parlamentaria aprista censuraba ministros como cancha como expresión de su poder opositor, y uno de ellos fue el de Agricultura Enrique Basombrío Echenique porque no supo precisar el precio del kilo de pallar en Ica.

Hoy hay quienes, como el excongresista Víctor Andrés García Belaunde, creen que se debería hacer lo mismo con Contreras: “Sus declaraciones son totalmente desafortunadas y ofensivas. Lo que corresponde es nombrar a un nuevo ministro de Economía”.

Contreras dijo que, “si no hay ceviche, me como un pollo saltado, un arroz con mariscos o un chicharrón de calamar”. La ya exministra de Agricultura Nelly Paredes fue en la misma dirección: “A las ensaladas echémosle un poquito más de sal y vinagre”.

Estas sugerencias gastronómicas frente al alza del precio del limón han sido mal recibidas por muchos y generado unos memes muy divertidos, pero la verdad es que tienen mucha razón pues eso es lo que todo consumidor razonable debería hacer.

Cuando el precio de un bien se dispara es por un incremento de su demanda o, como en este caso, por una reducción de su oferta por el fenómeno climático del aumento de la temperatura que afecta a cultivos como el limón.

Algo en lo que el gobierno tiene poco por hacer, pero, asustado por la crítica, anuncia que evalúa medidas como la importación de limón. Eso sería un error: lo mejor es acostumbrarnos y prepararnos porque el fenómeno climático va a afectar a otros cultivos.

Ante la escasez relativa de un producto que encarece su precio, un consumidor razonable busca bienes sustitutos que, de algún modo, satisfagan su necesidad. Por ejemplo, la ‘pesca del día’ que se ofrece en restaurantes.

Pero si usted es de los que no puede vivir sin un ceviche ni esperar a la siguiente cosecha en octubre para que baje el precio, pues deberá pagar un poco más en estos días de ni limón ni de limonero, yeh yeh, yeh, oh la lá.

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