Opinión

Primavera en Guatemala

Contra todo pronóstico, triunfó Bernardo Arévalo en segunda vuelta.

Editorial
Editorial

La lucha perseverante, en especial de los jóvenes, rompió el cerco implantado por una alianza entre el poder político y el económico, que buscaba fijar una determinada candidatura para seguir manejando los hilos en Guatemala. El triunfo de Bernardo Arévalo, en segunda vuelta, se ha impuesto ante este entorno corrupto y ha logrado devolver la esperanza al país centroamericano.

Arévalo es sociólogo y exdiplomático. A inicios de la campaña, apenas tenía 3 puntos de popularidad y durante la primera vuelta no fue objeto de interés de la corrupción. Al llegar sorpresivamente a la segunda, sufrió una dura persecución y en varias ocasiones estuvo a punto de ser separado de la carrera electoral, como ya lo habían sido otros 3 candidatos presidenciales.

En otra intentona, la Fiscalía, encabezada por personajes que figuran en la lista de “funcionarios corruptos y antidemocráticos” de los Estados Unidos, quiso inhabilitar al partido de Arévalo, Semilla, aplicándole sanciones para excluirlo del proceso. Finalmente, dejaron fuera de nómina a votantes jóvenes.

Las urnas, sin embargo, hablaron con independencia y Arévalo fue elegido presidente con el 58% de los votos. Asumirá el 14 de enero del 2024.
El exdiplomático es hijo del expresidente Juan José Arévalo, quien fue el primero en ser elegido por voto popular tras la revolución. Corresponde a su mandato una modernización democrática que logró incluir a sectores postergados de la sociedad, creó el banco central, construyó planteles escolares y promovió grandes reformas.

Tras el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz por una operación de la CIA, Juan José Arévalo partió al exilio, y Bernardo, su hijo, nació en el Uruguay.

Se considera a Árbenz como el primer presidente derrocado por una operación financiada por la agencia de inteligencia norteamericana. Árbenz condujo un proceso de reformas que desembocó en la primera elección democrática en Guatemala, que llevó a la presidencia al padre del ganador de los comicios de este último domingo.

Finalmente, la primavera ha retornado a Guatemala y con ella, la esperanza.