Global Lula, por Mirko Lauer
"Lula tuvo cierto liderazgo regional en tiempos del Foro de Sao Paulo. Pero ahora ese papel se ha desplazado hacia dos o tres casos de tiranía moderna...".

Para Brasil las relaciones con el resto de América Latina nunca fueron prioritarias. Esto por la diferencia de tamaño, por una diferencia de idiomas, por una resistencia a aparecer como segundones de los EE.UU. en el patio trasero del imperio, y acaso también por la gran barrera amazónica que le aleja a muchos países de la región.
Sin embargo, Brasil siempre ha sido un buen vecino en el continente, con pocas excepciones. Pero la diplomacia brasileña siempre se ha interesado más por alcanzar un lugar destacado en la escena mundial, aunque esto le ha sido más fácil como democracia que como dictadura. Todo esto hace de nuestro gran vecino un lugar de frontera.
Por ello fue tan bienvenida en Brasilia la idea de un grupo de países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, y África del Sur), a fines del siglo pasado. La sigla definía un grupo de economías emergentes que juntas tenían una posición expectante en el poder mundial. El socio africano y el latinoamericano eran los juniors de ese club.
Entre Lula y Jair Bolsonaro no ha habido nunca el menor parecido. Pero ahora descubrimos en ellos un común deseo de aprovechar el vuelo económico BRICS para instalarse como presidentes de nivel BRICS, sin que el mundo entre a fijarse en detalles. Para eso lo mejor es decir cosas mundiales, piensan.
En cinco meses Lula ya ha hecho media docena de viajes al exterior, y ha buscado instalarse como otro de los árbitros de una paz en Ucrania. Su visita al hermano BRICS de Beijing se ha visto frustrada por una bronquitis. Ahora es el turno de una convocatoria latinoamericana, a la que el Perú ha despachado a Alberto Otárola.
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Así como Lula no ha hecho nada notable desde que volvió al Gobierno, tampoco se ha dado nada interesante en la cumbre que ha acogido. Lo más notorio ha sido su vertiginoso acercamiento a Nicolás Maduro, al cual ha declarado más o menos una gran víctima de la incomprensión, modelo siglo XXI.
Lula tuvo cierto liderazgo regional en tiempos del Foro de Sao Paulo. Pero ahora ese papel se ha desplazado hacia dos o tres casos de tiranía moderna, que antes de lo que suponemos serán anfitriones de su propia cumbre, con papel destacado de los que te jedi.







