Opinión

Un extraño nombre, por Mirko Lauer

¿Quiénes son los que han marchado? Sabemos que a estas alturas la gente de Perú Libre no movería un dedo a favor de Castillo, y lo mismo vale para buena parte de la izquierda. Los famosos partidos magisteriales divisionistas de Castillo no pasan de ser bancadas.

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“La toma de Lima” es un nombre infeliz, y más para una pequeña marcha cuyo objetivo fue hacer ruido frente al Congreso. ¿Qué buscaba quien la bautizó? Acaso un membrete grandilocuente que compensara la modestia de la convocatoria. O un deseo inconsciente de evocar la saga de Castillo, el provinciano que “tomó Lima” contratado por Perú Libre.

Capturar ciudades, y de preferencia capitales, es un tema socorrido de la política en la historia. La “marcha sobre Roma” de los fascistas italianos hace un siglo casi exacto se presentó como un acto de conquista política, y en el fondo como una réplica del asalto de los bárbaros de Asia a la ciudad eterna, en el año 410.

La idea de la capital peruana tomada por migrantes de la provincia es frecuente en las ciencias sociales. Pero como sugiere ayer en su columna René Gastelumendi, limeños y provincianos ya se han capturado mutuamente hace mucho tiempo. No es este el primer gobierno con altos funcionarios de muchas partes del país.

Pero esta idea de tomas de ciudades en la política es algo más literal que los intercambios culturales. Pensemos en la brevísima captura del Cusco por las huestes campesinas de Hugo Blanco, o la de Trujillo por los revolucionarios apristas. Quizás los operadores de las portátiles reunidas de Castillo se ven bajo esa luz que combina lo subversivo con lo heroico.

Si consideramos los orígenes de muchos de los cuadros del actual gobierno, podemos ver en el nombre “La toma de Lima” un trasfondo de las teorías maoístas del paso militar del campo a la ciudad. Pero a juzgar por la fatal segunda reforma agraria y el fracaso en traer urea, paradójicamente el campo y lo campesino no son especialidades de este gobierno.

Luego está la noción de marcha que hay detrás del membrete. Una movilización que suele ser un gesto democrático para expresar opiniones civiles, a favor o en contra, es presentada por el oficialismo en la faceta de desplazamiento con un objetivo militar (la toma), primo hermano del bloqueo de carreteras.

¿Quiénes son los que han marchado? Sabemos que a estas alturas la gente de Perú Libre no movería un dedo a favor de Castillo, y lo mismo vale para buena parte de la izquierda. Los famosos partidos magisteriales divisionistas de Castillo no pasan de ser bancadas.