Empleo fácil
El Congreso de la República ha multiplicado su personal para pagar favores.

Un audio de la presidenta del Parlamento, Lady Camones, pone en evidencia algo que era vox populi: en ese poder del Estado, se reparten favores políticos y se pagan lealtades con puestos de trabajo. Poco importa la especialidad o el CV. Solo vale la recomendación y el tarjetazo.
Ya habíamos conocido de la designación, al amparo del cargo de la segunda vicepresidencia que ahora ostenta la congresista Moyano, de algunas figuras representativas del fujimorismo que, sin saber ni conocer absolutamente nada de edición de textos o de la producción de libros, han ocupado la dirección del Fondo Editorial del Congreso. O sin tener ninguna formación académica para ello ser nombradas a dedo en la oficina de Extensión Social.
Ahora, es la propia Lady Camones quien asegura que hay exceso de personal que ha ingresado para pagar favores políticos, pero que se trata de gente no calificada que solo infla la planilla, sin aportar ninguna calidad a la producción parlamentaria, que tampoco ha destacado por ser muy cuantiosa ni muy atinada.
El exceso es de tal magnitud que solo en un área como Protocolo hay 32 personas. Una suerte de récord para una labor de apoyo a las actividades de Prensa y Relaciones Públicas.
En tiempos de María del Carmen Alva se denunció la existencia de esta suerte de agencia de empleo partidario en la que se había convertido el Parlamento Nacional. También había espacio para las amistades personales, como el asesor cuya formación técnica nos remitía al modelaje y la alta costura.
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Además de recalcar a la representación nacional que todos los fondos que tan fácilmente reparten constituyen recursos públicos y deben ser fiscalizados por las entidades encargadas de tal fin: Contraloría, Procuraduría, etc.; es necesario advertir que un Congreso con 8% de aprobación no puede seguir sirviéndose de un poder del Estado en su propio beneficio.
Más aún, el Legislativo no puede seguir mirando la paja en ojo ajeno ni estar interpelando y censurando ministros y funcionarios del Ejecutivo cuando está haciendo exactamente lo mismo y con mayor impunidad, porque tienen poca fiscalización y escasa vigilancia ciudadana.




