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Cultura y turismo

El retorno de la Fiesta de la Música, que organiza la Alianza Francesa y la MPA, me recuerda su 15 edición (2006), con dos mil artistas en ocho escenarios en Cercado y distritos.

Eduardo Ugarte

Periodista

En la tarea de leer diarios, encuentro ayer en este el esfuerzo en cuatro actividades para la recuperación del turismo en el Cusco; en otro, que este mes volverá la Fiesta de la Música y, en un tercero, las declaraciones del director de la Dirección Desconcentrada de Cultura, Wilfredo Chau, diciendo, que a excepción del alcalde de Arequipa “a muchos alcaldes no les interesa lo cultural… estoy muy decepcionado… ven el aspecto turístico y no ven el tema cultural.”.

Cierto, hay ciudades que basan parte de su economía en servicios turísticos. Pero, ahora, en plena recuperación, debemos ver lo sucedido en ciudades europeas prepandemia. En Barcelona los vecinos marchaban con el lema “Barcelona no está en venta”, denunciando el “turismo de borrachera”, en un “turismo depredador” auspiciado por lobbies hoteleros. En Lisboa, el turismo trajo ganancias rápidas vendiendo cerveza barata o souvenirs fabricados en China, pero afectaba la identidad de la ciudad antigua, con un centro histórico pequeño para la cantidad de visitas. En Venecia, el centro parecía más una Disneylandia italiana que una ciudad viva, y la protesta ya era tradición; en Roma, por vivir del turismo, muchos restaurantes no ofrecían calidad, pero sí alto precio.

Esto no era ajeno a Latinoamérica. En México se impulsó políticas públicas de desarrollo turístico sin considerar el valor social o ambiental de los recursos para mejorar la vida de los pueblos, así, el medio natural con agua, bosques y bellos paisajes, como también expresiones culturales, fue visto como mercancía, priorizando el beneficio para una minoría en perjuicio de las comunidades rurales. (ver revista La Ciudad N° 36).

Colofón. El retorno de la Fiesta de la Música, que organiza la Alianza Francesa y la MPA, me recuerda su 15 edición (2006), con dos mil artistas en ocho escenarios en Cercado y distritos. En plazas, patios, teatros, e inimaginables escenarios, se escuchó música clásica, criolla, folclórica, rock, tunas, sicuris, mariachis; se disfrutó de danzas y teatro callejero, etc. Fue la versión con más músicos de toda Latinoamérica, que hizo pensar en incluirla en el calendario turístico de nuestra ciudad. Este pensamiento ante el éxito de una actividad cultural es válido, si como principio en su ejecución no se afectan otros valores culturales y la condición social y ambiental de donde se realiza.

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