Cae la popularidad, ¿cae el Gobierno?
“El ‘que se vayan todos’ que se empieza a escuchar no va a arreglar nada a menos que logremos reconstruir esos consensos mínimos...”.

No es primera vez que un presidente tiene baja aprobación. Toledo, en febrero del 2002 —a siete meses de iniciado su gobierno— tenía apenas 27% y luego llegó a 8%. García y Humala estuvieron la mayor parte del tiempo debajo de 20-30%. Tampoco es primera vez que el oficialismo tiene minoría en el Congreso: todos los gobiernos desde el 2001 se han hallado en idéntica circunstancia.
Tampoco es primera vez que el entorno presidencial tiene graves acusaciones. Todos los mencionados tuvieron al menos un colaborador preso durante su gestión: Almeyda, exasesor de Toledo, por la coima de Bavaria; los apristas Químper y León por la trama de los petroaudios; y el empresario Belaunde por supuestos lobbies con el Partido Nacionalista.
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Mucho menos es primera vez que un gobierno nombra funcionarios cuestionables, poco capaces o sin experiencia: sin ir más lejos, Valer (causante de la última crisis ministerial) fue funcionario aprista; y el premier Zavala del “gobierno de lujo” de PPK bajó la valla legal para contratar a bachilleres como “personal altamente calificado”.
Querido lector: mi argumento no es “si otros lo hicieron, por qué este gobierno no”. Todo lo contrario: es muy triste que un gobierno que prometía cambios acabe haciendo lo mismo de siempre. Mi pregunta es ¿por qué se ha normalizado hablar de vacancia y nuevas elecciones como si fuera la primera vez que tenemos un gobierno con baja popularidad, denuncias o malos funcionarios?
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Lo que ha cambiado desde el 2016 es el consenso tácito de que la oposición debía respetar las reglas de juego y hacer control político sin desestabilizar. Además, los gobiernos han perdido capacidad política para establecer alianzas duraderas y mantener su propia estabilidad. El “que se vayan todos” que se empieza a escuchar no va a arreglar nada a menos que logremos reconstruir esos consensos mínimos y puntos de encuentro que necesita la democracia.




