Mister Manan
Como sea. No es la primera vez que este excéntrico personaje, que trata de imitar a Evo Morales, y no es más que otro aventurero de la salvaje y voraz fauna política local, lanza una barbaridad así.

Élmer Cáceres Llica es el gobernador regional de Arequipa. Y escucharlo, si me apuran, da vergüenza ajena. Hace poco declaró que le había enviado una carta al presidente “Putín” (sic) para que le regale o venda a Arequipa su supuesta vacuna contra el covid. “Ojalá que el compañero Vladimir Putín, presidente de Rusia, nos haga caso”, dijo.
Y agregó: “Seré uno de los primeros en ponerme esa inyección, porque confío en la palabra del presidente de Rusia y sé que esa vacuna es efectiva para curar y prevenir el coronavirus”. Y a la milésima de segundo, sin que una cosa tenga que ver con la otra, soltó: “El consumo de alpaca y llama combate el coronavirus. Está ‘comprobado científicamente comprobado’”. Tal cual.
Como sea. No es la primera vez que este excéntrico personaje, que trata de imitar a Evo Morales, y no es más que otro aventurero de la salvaje y voraz fauna política local, lanza una barbaridad así. Para entenderlo un poquito hay que leer el reciente libro del aguzado periodista arequipeño, Jorge Turpo: Mr. Manan, la hiel del poder.
La documentada crónica de Turpo consigna el perfil de un oportunista. Es el retrato de un mentiroso, borrachoso y mujeriego, que es sumamente enredado, tal como lo define su apellido materno Llica, que en quechua significa ‘telaraña’.
Para que tengan una idea. Cuando fue alcalde de Caylloma, quiso crear “La ruta turística de Ciro Castillo”. Castillo, recordarán, fue el joven universitario que se perdió y murió recorriendo el valle del Colca. Pero esta pincelada macabra no es lo único que lo define, claro. También tiene en su morral, varias acusaciones de agresión sexual y enfrenta investigaciones por presuntos actos de corrupción, así como una exasperante e insufrible incompetencia en la administración pública.
Sobre la mitomanía compulsiva del gobernador regional de Arequipa, Turpo comenta algo elemental: “El problema es cuando a tanta gente no le importa en absoluto que los políticos, los bombardeen con mentiras. A Cáceres Llica le brota la mentira como un manantial inagotable”.
Después de leer la publicación de Jorge Turpo, y al pasar y releer sus páginas, me quedé con la sensación de que este país se padece como una servidumbre y nos exige un combate inútil. Quizás, presumo, porque no tiene remedio.




