Carolyn Rodrigues-Birkett, excanciller de Guyana, encabeza la segunda votación informal para liderar la ONU
La candidatura de la guyanesa tomó impulso tras la segunda votación informal, mientras Rebeca Grynspan mantiene sus opciones y Rafael Grossi permanece en el tercer lugar de una contienda todavía sin desenlace.
- El fenómeno El Niño golpea al Canal de Panamá y obliga a reducir el paso de buques ante la falta de agua en sus embalses
- Una pareja viajó hasta Nueva Zelanda y encontró la playa del famoso fondo de pantalla de Windows 10: su reacción se volvió viral

La diplomática guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett se colocó al frente de la carrera para suceder a António Guterres como secretario general de Naciones Unidas, tras imponerse en la segunda votación informal del Consejo de Seguridad. El resultado, sin embargo, no define todavía la elección: las potencias con derecho a veto aún no revelaron sus posiciones y el proceso podría prolongarse.
La excanciller obtuvo ocho votos de apoyo, tres en contra y cuatro abstenciones o miembros sin opinión. Con este resultado superó a la costarricense Rebeca Grynspan, quien consiguió siete apoyos, cuatro rechazos y cuatro votos sin opinión. El argentino Rafael Grossi quedó nuevamente en tercer lugar, con siete apoyos, seis en contra y dos votos sin opinión.
TE RECOMENDAMOS
Así fue el PRECISO MOMENTO del TERREMOTO de 7,4 en COLOMBIA #LR
La votación se desarrolló a puerta cerrada entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad. Cada país evaluó de forma anónima a los ocho aspirantes mediante las categorías "apoya", "no apoya" y "sin opinión".
El resultado modifica parcialmente el escenario que había dejado la primera consulta, celebrada el 30 de julio, cuando Grynspan había ocupado el primer puesto. La exvicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) perdió terreno frente a Rodrigues-Birkett, aunque ambas continúan como las principales candidatas.
"Es demasiado pronto para lograr un consenso", afirmó el embajador de la República Democrática del Congo, Zenon Ngay Mukongo, después de la votación.
Una elección todavía abierta
El liderazgo de Rodrigues-Birkett no implica que su candidatura esté asegurada. La fase decisiva llegará cuando comiencen las denominadas votaciones de color, en las que quedará expuesto qué aspirantes son rechazados por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido.
Para que un candidato sea recomendado por el Consejo deberá reunir al menos nueve votos favorables y, sobre todo, evitar el veto de cualquiera de esas cinco potencias. Posteriormente, la candidatura será sometida a la Asamblea General, integrada por 193 Estados miembros.
El carácter reservado de las preferencias de las grandes potencias mantiene abierta la posibilidad de que el escenario cambie. "Si, por ejemplo —y ahora estoy especulando-, se produce un estancamiento en torno a uno de los candidatos que vemos, si ninguno de ellos logra despegar, entonces creo que podríamos ver surgir otras" figuras, señaló Vassili Nebenzia, representante permanente de Rusia.
Una posible elección histórica
La competencia tiene además una dimensión regional y de género. Cinco de los ocho candidatos son mujeres y la mayoría procede de América Latina y el Caribe, una región que reclama la Secretaría General en virtud de la tradicional alternancia geográfica, aunque esta no constituye una regla obligatoria.
Si Rodrigues-Birkett o Grynspan resultaran elegidas, Naciones Unidas tendría por primera vez en sus más de ocho décadas de historia a una mujer al frente de la organización. Al mismo tiempo, se cumpliría la expectativa de que la máxima autoridad de la ONU proceda de América Latina y el Caribe.
Junto a las dos candidatas que encabezan la carrera y a Grossi, continúan en competencia la expresidenta chilena y ex alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU Michelle Bachelet, la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el diplomático ugandés Olara Otunnu, el expresidente senegalés Macky Sall y la ecuatoriana Ivonne A-Baki.
Las últimas posiciones reflejan, no obstante, un escenario desfavorable para varios de ellos. A-Baki, quien presentó su candidatura esta semana, no recibió ningún voto favorable en la segunda consulta. Obtuvo ocho votos en contra y siete sin opinión.
También parecen haber perdido impulso Bachelet, Espinosa, Otunnu y Sall, aunque ninguno está formalmente fuera de la contienda.
Una ONU bajo presión
La elección se desarrolla mientras el grupo afronta una etapa especialmente compleja, marcada por las divisiones entre las grandes potencias, el debilitamiento del multilateralismo y problemas financieros que afectan sus operaciones.
La relación con Estados Unidos constituye uno de los principales factores de incertidumbre. La Administración de Donald Trump cuestionó el papel y el financiamiento de la organización, mientras Naciones Unidas enfrenta dificultades para ejercer influencia en conflictos internacionales y mantener sus operaciones humanitarias y de paz.
Rodrigues-Birkett defendió la necesidad de reforzar el multilateralismo y convertir a la ONU en una institución más eficaz y capaz de responder con mayor rapidez a las crisis internacionales.
El mandato de António Guterres concluirá el 31 de diciembre, por lo que el próximo secretario general debería asumir el cargo el 1 de enero de 2027. Aunque algunos diplomáticos consideran conveniente que la selección quede resuelta en octubre para facilitar la transición, no existe un calendario definitivo.
























