Cabecillas del Vraem operan desde Bolivia con identidades falsas

Al descubierto. Para evadir el seguimiento de la policía antinarcóticos, los mafiosos portan documentos fraguados de nacionalidad boliviana que les facilita continuar traficando desde territorio altiplánico. Uno de los más importantes, "Chato Adrián", cayó preso con avioneta en Rodonia, Brasil.

21 Oct 2017 | 6:15 h

Cinco capos peruanos del narcotráfico internacional que operan desde el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), el principal centro de producción de cocaína en el país, se han instalado en territorio de Bolivia y han adoptado la nacionalidad de dicho país para burlarse de la persecución de la justicia.

Los hermanos Rubén, Richard y Hernán Flores Villar, naturales de Llochegua (Huanta, Ayacucho), fueron los primeros en escapar hacia el país altiplánico. En 2007, después que la policía intervino en Moquegua un cargamento de 400 kilos de cocaína en Moquegua, y descubrió que los ayacuchanos eran los propietarios del alijo, cruzaron la frontera con sus esposas e hijos y se instalaron en la localidad boliviana de Tarija, desde donde dirigen una organización dedicada al narcotráfico.

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A sabiendas que eran buscados, compraron en el "mercado negro" cédulas de identidad boliviana falsas, que se ofrecen a 1.000 dólares cada una.

Es así que Richard Flores Villar pasó a ser José Villar Villar, oriundo de la localidad de Sucre, en la provincia de Oropeza, del departamento boliviano de Chuquisaca.

Su hermano, Juan Flores Villar, varió su nombre a Rubén Villar Villar. La identidad boliviana del tercer hermano, Hernán Flores Villar, todavía no ha sido descubierta.

Desde Bolivia, y a salvo de la justicia peruana, los hermanos siguen traficando impunemente. Coordinan el envío de la droga del Vraem y la reciben en Bolivia, donde la ofertan a bandas de brasileños y paraguayos.

A diferencia de años atrás cuando vendían el kilo de droga a 1.000 dólares puesta en la frontera, ahora los Flores Villar cobran 2.300 dólares.

La policía estima que los hermanos ayacuchanos sacan del país dos toneladas de cocaína al mes.

En marzo pasado, la policía boliviana informó a sus pares peruanos sobre la captura de unos narcotraficantes bolivianos que por sus rasgos más parecían peruanos. Uno de ellos era Rubén Villar Villar, caído en enero último con dos bolsas de yute llenas de paquetes de cocaína. A la policía peruana solo le bastó verle el rostro para saber que se trataba de Juan Flores Villar.

Perú pidió que no lo soltaran dado que se encontraba con orden de detención. Los bolivianos solicitaron la orden internacional de captura de Interpol. Sin embargo, el trámite demoró y Juan Flores Villar logró ser liberado.

Clanes peruanos

Otro que se encuentra refugiado en Bolivia es Ántero Pascacio Candelario, "Barros". Su centro de producción de cocaína se encuentra ubicado en la localidad de Llochegua y se estima que elabora 500 kilos mensuales.

Ahora, Pascacio se hace llamar Marcelo Chávez Palacio y cuenta con cédula de identidad boliviana.

El falso documento indica que nació en 1966 en la localidad de La Vertiente, provincia de Gran Chaco, departamento boliviano de Tarija.

Ántero Pascacio realiza actividades de tráfico de drogas en el distrito de Yacuiba, en la provincia del Gran Chaco, desde donde coordina los envíos de droga del Vraem hacia Bolivia. Oculta su dinero mediante la fachada de lavaderos de carro y empresas de transporte.

Pascacio figura en la relación de cabecillas y jefes de organizaciones del narcotráfico elaborada por la comunidad e inteligencia antidrogas del Perú. Cuenta con notificación roja de Interpol por los delitos de tráfico ilícito de drogas y lavado de activos.

La primera vez que la policía escuchó de “Barros” fue en 2004, cuando en un operativo realizado en Pucallpa se decomisaron 200 kilos de droga camuflados en una camioneta que provenía de Ayacucho. “Barros” logró huir.

Duros de atrapar

"Barros" fue miembro del cartel de Tijuana, cuyos sicarios mataron al juez Hernán Saturnino en 2006 por no darles libertad. "Barros" era el responsable del laboratorio de procesamiento de cocaína en el Vraem.

Luego de ordenarse su captura, huyó a Bolivia y formó su propia organización. Desde el país vecino envía avionetas al Vraem, Palcazu y Atalaya, para abastecerse de cocaína. Sus compañeros de Tijuana cumplen condenas de hasta 27 años.

Edbar Ruiz Pérez, “Manguera”, quien fue pareja de la vedette Deysi Araujo, también tuvo la idea de refugiarse en Bolivia. En su cédula de identidad boliviana se hace llamar Eduardo Pestaña Castro, nacido en la localidad de Carapari, en la provincia de Gran Chaco, y asegura ser comerciante.

En 2012, durante un viaje a Argentina por “negocios”, cayó con 180 kilos de droga y fue encarcelado en el penal de Ezeiza con su identidad boliviana.

La policía peruana le perdió el rastro hasta que en junio de este año el hermano de "Manguera", preso en Lima, lo llamó por teléfono. De esta manera, la policía pudo identificar al narcotraficante recluido en una prisión de Buenos Aires y próximo a salir en libertad.

Pero la falsa identidad boliviana no dura para toda la vida.

El 23 de agosto de este año, la policía federal de Brasil intervino a Julio Velásquez Guzmán, quien alegó ser transportista y haber nacido en Chuquisaca, Oropeza, en el departamento boliviano de Sucre. Había sido sorprendido en la localidad de Rondonia, Brasil, junto a una avioneta brasileña con 250 kilos de cocaína.

La policía peruana recibió una filtración sobre la verdadera identidad del falso boliviano Julio Velásquez Guzmán. En realidad se trataba de Adrián Velarde Huamaní, un capo del narcotráfico en el Vraem que estaba prófugo desde hace casi 10 años.

Cuando los agentes antinarcóticos peruanos pidieron sus fotos, confirmaron que se trataba del "Chato Velarde", como era conocido por las mafias. Por su captura, el Estado peruano ofrece una recompensa de 50 mil soles, pues se trata de uno de los criminales más buscados por dedicarse al narcotráfico.

 

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