Los vecinos de San Miguel se encuentran enfrentados y angustiados por la situación de suciedad y abandono en el cual está la iglesia Santa María de Maranga, la cual se ha convertido en el refugio de más de 30 gatos. Esto, según denunciaron, genera desorden y caos, ya que la gente les arroja comida y no se tiene un orden ante esta situación que podría causar enfermedades a los residentes de la zona, pues los felinos también han ingresado a sus casas. Pese a que el inmueble ha sido declarado monumento histórico, ni la Municipalidad de San Miguel ni el Ministerio de Cultura se han acercado a hacerse cargo de su mantenimiento, puesto que, incluso, representa un peligro para la ciudadanía porque está a punto de caerse.










