Hubo 33 crímenes contra las mujeres en el sur [VIDEO]
Violencia. En comparación con 2018, hay una reducción de las muertes. Sin embargo, eso no significa que la violencia hacia la mujer haya disminuido en el sur. Quedan muchas tareas pendientes por enfrentar.
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Edward Quispe
Los crímenes contra las mujeres no dieron tregua el año pasado, todo lo contrario. En la estadística nacional, hubo un incremento, como si hubiese un efecto reactivo hacia la campaña contra la violencia familiar.
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A nivel nacional, se contabilizaron 166 feminicidios, 34 más que en el 2018.
Las regiones del sur no fueron ajenas a esta realidad. Hubo 33 muertes entre Puno, Cusco, Arequipa, Tacna y Moquegua. Es una cifra menor a la reportada en 2018.
El primer feminicidio del año pasado ocurrió en Tacna. A Clorinda Laura Bonifacio (49), la asesinaron a golpes. El autor fue su expareja Calixto Charaña Chambilla (54), quien la molió a golpes después de las celebraciones de Año Nuevo. El crimen se registró en una vivienda de la asociación Neisser Llacsa Arce. La policía llegó muy tarde. Encontró al agresor ebrio y durmiendo con la ropa manchada de sangre. Lo apresaron.
Clorinda y Calixto habían tenido antecedentes de violencia, pero el varón nunca había amenazado o mostrado intenciones de matarla. Tras ser detenido, dijo que “perdió el control” ante los reclamos de Clorinda por haberlo encontrado bebiendo con un vecino. Lo sentenciaron a 30 años de cárcel y al pago de S/ 50 000 a los deudos.

Infografía.
Más crímenes
La psicóloga Ruth Gallegos, especialista en casos de violencia contra la mujer, explica que, entre los rasgos característicos de los agresores, predominan el machismo y la poca valoración de la mujer como un ser humano: “Las ven como un objeto o un ser que solo sirve para atender o satisfacer las necesidades del varón”.
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Fredy Ramos Gines es un ejemplo de lo descrito por Gallegos. A este lo acusaron de asesinar a Elizabeth Maquera Maquera (36) y su hijo Kenyo R. M. (13). Asfixió a ambos y los arrojó en costales en el sector de Pampa Estrella (Cerro Colorado).
La relación entre ambos terminó hace dos años, pero según testimonios de los vecinos el sujeto iba a la casa de la víctima para insultarla y golpearla, pese a tener una orden de alejamiento por parte del Poder Judicial.
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Para Gallegos, la inversión del Gobierno en la asistencia a las víctimas de violencia se incrementó para atenciones psicológicas y protección, pero esto aún es insuficiente. Se deja a la deriva a los hijos de las víctimas: a futuro estos pueden ser víctimas o agresores como consecuencia de los episodios vividos.
No distinguen la edad. El caso que más conmocionó a los cusqueños fue el hallazgo de las extremidades inferiores de una mujer en la hacienda de Llaullipata, a diez minutos del complejo arqueológico de Sacsayhuamán, en junio. Se trataba de una adolescente de 17 años en estado de gestación, quien fue asesinada y desmembrada por su expareja Axel Vargas Polinia (25), el cual reconoció el crimen. Ahora está preso, cumple 18 meses de prisión preventiva. Aún falta identificar a sus cómplices.
Otro caso de feminicidio en Cusco fue el de Griselda Quispe, que halló la muerte luego de cuatro meses de agonía. Esta mujer sufrió el ataque de su pareja, quien cumplía prisión en el penal de Quencoro. Para perpetrar su crimen, Pablo Quispe Tacuri, utilizó un martillo y un cuchillo. El sujeto estaba preso por violencia familiar y ese día citó a la madre de sus hijos para entregarle algo de dinero. En realidad, quería matarla.
El número de feminicidios se redujo en el sur; empero, eso no indica un retroceso de la violencia contra la mujer. La especialista Ruth Gallegos explica que, mientras no se cambie la cultura del machismo en la sociedad y no haya igualdad de oportunidades para la mujer, esta seguirá siendo víctima de violencia.























