Colectivo de mujeres diversas, desde diferentes trayectorias, tendencias políticas, territorios y experiencias, que se levantan en voz unida con el...
Hoy teje: Patricia Amat. Socióloga, feminista.
“Porque la memoria siempre está en disputa, hay que nombrarlas para que sus legados nos sigan acompañando.”
A unos pasos del Ojo que Llora, un jardín de rosas, romeros y frutales rinde homenaje a las defensoras de DD. HH. que nos dejaron, y que desde sus distintas trayectorias y compromisos mantienen viva la historia reciente de la violencia política en nuestro país.
Hay que nombrarlas para recordar a los miles de mujeres asesinadas y violentadas durante los años del conflicto armado interno: pobladoras, comuneras, lideresas populares, activistas, religiosas, periodistas y sus familiares. Se honra a Consuelo García, activista social feminista asesinada por el comando Rodrigo Franco (1989). A las asesinadas por Sendero Luminoso: la periodista ecologista Bárbara D’Achille (1989), las dirigentes populares y feministas María Elena Moyano (1992), Rosa del Águila (1993) y Pascuala Rosado (1996). A las religiosas en tierra ayacuchana, María Agustina Rivas “Aguchita” (1990) e Irene McKormack (1991).
También se honra a las que persistieron hasta el final de sus días exigiendo verdad y justicia por sus familiares: Gloria Trelles de Mendívil, madre de Jorge Luis Mendívil, y Gilma Torres de Retto, mamá de Willy Retto, periodistas asesinados en Uchuraccay; Margarita Patiño de Bustíos, esposa del periodista Hugo Bustíos, asesinado por miembros del Ejército. Y a la querida Mamá Angélica, Angélica Mendoza de Ascarza, que, junto a las madres ayacuchanas, han seguido buscando a sus hijos desaparecidos.
A Lika Mutal, quien dedicó su arte a honrar y nombrar a las víctimas y los desaparecidos, y a Pilar Coll, religiosa que dedicó gran parte de su vida a la defensa de los DD. HH.
Honrarlas es reconocer sus luchas, sus organizaciones y su persistencia por hacer justicia. También es preservar los lugares de memoria: LUM, Ojo que Llora, el Museo “Para que no se repita” de Anfasep, y los existentes a lo largo del país, amenazados con ser eliminados o volverlos irrelevantes. Porque la memoria siempre está en disputa, hay que nombrarlas para que sus legados nos sigan acompañando.

Colectivo de mujeres diversas, desde diferentes trayectorias, tendencias políticas, territorios y experiencias, que se levantan en voz unida con el objetivo común de rehabilitar la esperanza en la construcción del país. Se comprometen y convocan a un diálogo abierto, y a tejer lazos para contribuir a un proyecto democrático que impidan que el autoritarismo y la corrupción se apoderen de las instituciones.