Nació en Lima el 29 de Agosto de 1963. Obtuvo su título de Abogada en laPUCP. Es Master en Jurisprudencia...
#PorEstosNo ¡llegó el día de hacerles pagar todo el daño!
Hoy usted tiene que ir a firmar un contrato. Va a escoger un Congreso que, siendo en la práctica indisoluble, regirá su vida por 5 años, sin posibilidad de modificar ese plazo inamovible. También va a escoger una plancha presidencial, en teoría con un presidente que gobernará por 5 años. Sin embargo, en los últimos dos quinquenios ese presidente ha durado menos. El Perú tiene un récord de 4 presidentes por lustro y ese ritmo no va a cambiar por una razón muy simple: los dos últimos congresos solo han debilitado al Ejecutivo para gobernar desde el parlamento. Dos ejemplos simples: han desaparecido la cuestión de confianza y han creado un Senado indisoluble.
La democracia es el gobierno de las mayorías, con el respeto de los derechos de las minorías. Ese es el principio básico de la convivencia democrática. Pero ¿qué pasa cuando esas mayorías se fragmentan por la perversión de las reglas del juego? Pues las minorías toman su lugar. El actual Congreso representa el voto de solo 25% de los electores en 2021. Nadie más. La alianza de facto de Fuerza Popular, Renovación Popular, APP, Avanza País, Somos Perú, AP y Podemos no sacó, junta, ni 15% del voto emitido. Aliados con Perú Libre y JPP, han destruido la institucionalidad democrática, el estado de derecho y hasta la persecución del crimen en su propio beneficio.
¿Qué pasó con el 75% de los electores en 2021? ¿Dónde se fue su representación? 30% no fue a votar. 27,5% votó nulo o blanco. 17,5% votó por partidos que no pasaron la valla (y solo eran 20). Esa tremenda jugada logró pervertir la regla más sencilla de la democracia: hoy en el Perú la democracia es el gobierno de la minoría, sin ningún respeto por los derechos de las mayorías. Por eso es que el 90% del país detesta a este Congreso, el que, de una manera frívola y sin empatía alguna por sus electores, se ha convertido en un centro de dispendio y lujos exóticos para sus miembros. Esos viajes, servicios de todo tipo, bonos, clientela empleada son, sin embargo, solo la punta del iceberg del daño. Esos 1.600 millones de soles que cuesta mantenerlos anualmente no son, ni siquiera, lo más grave.
Este Congreso ha roto todas sus promesas. Primero, arrasó con la Constitución. En contra del referéndum de 2018, impuso un bicameralismo que solo les sirve para garantizarse una reelección que tenían prohibida por el pueblo. Se han hecho un Tribunal Constitucional a la medida que les ha regalado (contra el texto expreso de la Constitución) una iniciativa de gasto que estaba también prohibida y que, en la locura del despilfarro fiscal, con total irresponsabilidad, hacen que esos 1.600 millones para sí mismos sean una propina al lado de la farra presupuestal. Pero eso no es todo. Han colocado y sacado tres presidentes por estricto sentido de ventaja propia y han hecho de estos meros títeres a los que garantizan impunidad, ya sea para matar, para violar o para robar.
Los negocios particulares no son ajenos a la forma de gobierno del pacto mafioso. Exoneraciones tributarias para los amigos: restaurantes, peluquerías, agroexportación. Permisos “temporales” que se vuelven perpetuos para la minería salvaje que depreda, mata, roba y usurpa, disfrazándola de artesanal. Universidades públicas de papel para ofrecer a provincias pobres y otras de lucro para clientela igual de pobre, en una Sunedu que dinamitaron los analfabetos funcionales que fungen de propietarios simultáneos de partido y de universidad estafa. Prohibiciones draconianas para niñas pobres a las que se niega educación sexual y se les condena al abuso intrafamiliar. “Negocios son negocios” en el Congreso, y vaya que han florecido en el Anexo 5 del presupuesto y en otras formas de satisfacer el trío corrupto de alcalde-congresista-contratista que abulta carpetas fiscales.
Un congreso que ha perseguido funcionarios honorables y que ha garantizado impunidad a “sus” delincuentes no merece perdón de Dios. Mucho menos perdón de ustedes. Desde Manuel Merino hasta Dina Boluarte, todo bien archivado. ¿A los enemigos? Destitución, inhabilitación, prisión.
Son estos mismos congresistas los que han modificado el Código Penal y el Código Procesal Penal para que todo les prescriba más rápido; para que no se concrete a tiempo la colaboración eficaz; para que las escuchas telefónicas no duren más de dos meses; para que los allanamientos no sean sorpresivos; para que sus partidos no tengan responsabilidad penal; para que puedan disfrutar de sus botines sin que se los quite un juez de extinción de dominio; para que no sean procesados como organización criminal cuando trafican influencias y para que asesinos, violadores de campesinas, torturadores y secuestradores, militares y policías, gocen de total impunidad. Dice Keiko Fujimori que esto es “una narrativa”. Que se lo diga hoy a los deudos de la delincuencia que van a votar.
En serio, ¿ustedes le deben algo a estos partidos? De las encuestas que se pudieron ver antes de la prohibición, 3 todavía llegaban al Congreso, con el riesgo inmenso de llevarse, por las reglas que ellos mismos se han dado, mayorías absolutas. ¿Con qué armas cuentan? Con tener un 10% de votos en ambas cámaras. Con eso le basta a Fuerza Popular para tener medio Senado. ¿Por qué? Primero, cuentan con el voto nulo para engordar a la bestia. Y segundo, cuentan con que millones de ustedes fragmentarán su voto. Votarán por candidatos muy honorables con cero posibilidades de pasar la valla y el pacto los aplaudirá. Más votos para ellos. Usted, que no quiere votar por Fuerza Popular o Renovación o Juntos por el Perú (los 3 partidos de este nefasto Congreso), termina engordando sus bancadas. El pacto ha diseñado un congreso de 4 a 6 partidos. Van a concentrar su poder, aún más, a costa de su ingenuidad.
Esta es la trampa mortal a la que nos enfrentamos. Usted hoy firma contrato con el nuevo inquilino. Pero antes tiene que pasar por un juicio implacable a los que quieren quedarse sin pagar la cuenta. Estos políticos tienen que pagar el daño. Es un mínimo acto de justicia. Salve el Congreso. Vaya a votar, no vote nulo y, por el amor de Dios, vote por un partido que tal vez no le guste, pero pase la valla. Eso es lo moralmente correcto. Busque el bien mayor. No se deje engañar. ¿Cómo saber cuáles dos o tres pasan la valla si están prohibidas las encuestas? Ipsos, Datum e IEP (solo esas son serias) han hecho un trabajo que ha recogido la prensa extranjera y publicado fuera del Perú. Todo está en internet. Pero mucho cuidado con la información falsa.
¿Qué los dos o tres que le quedan no son perfectos? No lo son. Ninguno lo es. Pero todavía pueden probar lo contrario. Con Fuerza Popular, Renovación y Juntos por el Perú ya lo sabemos todo. Entiendo que tengan un público, pero lo que no puede pasar es que usted los premie por no entender las reglas del juego y, no queriendo votar por ellos, los ayude.
Recuerde algo más. En la elección presidencial queda una segunda vuelta. Siempre se puede corregir algo. Pero para el Congreso no hay segunda oportunidad. Es hoy y hasta dentro de 5 años.
Llegó la hora. Vamos a cobrar el daño. Vamos a votar. Todo el país junto: #PorEstosNo

Nació en Lima el 29 de Agosto de 1963. Obtuvo su título de Abogada en laPUCP. Es Master en Jurisprudencia Comparada por laUniversidad de Texasen Austin. También ha seguido cursos en la Facultad de Humanidades, Lengua y Literatura de laPUCP. Einsenhower Fellowship y Premio Jerusalem en el 2001. Trabajó como abogada de 1990 a 1999 realizando su especialización en políticas públicas y reforma del Estado siendo consultora delBIDy delGrupo Apoyoentre otros encargos. Desde 1999 se dedica al periodismo. Ha trabajado enradio, canales de cable, ytelevisiónde señal abierta en diversos programas de corte político. Ha sido columnista semanal en varios diarios.