El enemigo del enemigo de mi enemigo, por Mirko Lauer
"Con tanto manoseo lingüístico, uno empieza a pensar que los caviares se perfilan como los verdaderos elementos antisistema de la política peruana".

Esta semana el partido marxista-leninista de la familia Cerrón y Fernando Rospigliosi, uno de los gurús de la derecha fujimorista, volvieron a coincidir en el ataque a los caviares. ¿Cómo explicarnos esta coincidencia? ¿Son los extremos tratando de liquidar al centro? ¿Qué necesidad hay de eso? El centro no parece una amenaza para nadie.
De pronto es más simple, y es posible que los extremos políticos peruanos sean hermanos en la moralina. Pero cuando uno se informa de lo que piensa uno de esos sectores del otro, esa fraternidad se disipa, y la coincidencia vuelve a ser incomprensible. Aunque los dos lados han dicho que prefieren al enemigo ideológico franco que al taimado caviar.
Otra explicación simple es que el cerronismo ML y el fujimorismo están aliados en el Congreso, y quien sabe si en otros espacios más, y que para disimularlo ambos necesitan un enemigo sonoro al cual referirse. La famosa conspiración caviar, que no tiene nombres ni definición satisfactoria, es ideal para esos fines.
Pero no es que solo están protegiendo su alianza de estos tiempos. También están promoviendo un clima en el cual pueden evitar la polémica política. Si los dos atacamos lo mismo ¿para qué nos vamos a pelear? Estamos viendo a dos agrupaciones que se sienten vulnerables. Así el caviar termina siendo un sinónimo de “el otro”.
Pero la identificación del caviarismo (¿la caviaridad?) con el centro político tiene que ser tomada con pinzas. Pues también ese sector de cuando en cuando lanza una coz en la espinilla a lo caviar. Estamos, pues, ante un enemigo universal, y ante una palabra que por significar todo está pasando a no significar nada.
Con tanto manoseo lingüístico, uno empieza a pensar que los caviares se perfilan como los verdaderos elementos antisistema de la política peruana. Lo cual es honroso si consideramos la calidad de lo que llamamos el sistema político nacional, tan urgido de reformas. Quizás Perú Libre se considera, igual, antisistema, y envidia a sus criticados.
Acaso nos quedamos cortos, y el caviar en el fondo está sustituyendo a los universalmente atacados desde arriba en otros tiempos. Antes con argumentos étnicos, ahora con un extraño argumento de consistencia, como “es de izquierda pero vive como rico”. Medido con esa laxa vara, Junín está infestado de caviares.















