La libertad de extorsión, por Mirko Lauer
"La ciudad de la eterna primavera es un lugar de paso para las exportaciones del narcotráfico, lo cual funciona como disparador de una serie de crímenes paralelos, que incluye la minería ilegal, y ahora la extorsión a gran escala".

Al parecer el intento de extorsión a la familia de Paolo Guerrero en el contexto trujillano era solo un adelanto de lo que se venía en esa industria criminal. La violencia y las notitas de lamentable redacción para amenaza y cobranza se han multiplicado en estos días. Lo cual también es una respuesta al nuevo jefe de policía y sus declaraciones de guerra.
No es la primera vez que Trujillo es acosado por la desesperación. Hacia el 2007 un grupo de policías liderado por el coronel Elidio Espinoza formó un escuadrón de la muerte para liquidar delincuentes que actuaban en la total impunidad. Les costó condenas de hasta 30 años de cárcel, pero el mensaje llegó a su destino, al menos por un tiempo.
La ciudad de la eterna primavera es un lugar de paso para las exportaciones del narcotráfico, lo cual funciona como disparador de una serie de crímenes paralelos, que incluye la minería ilegal, y ahora la extorsión a gran escala. Pero ya en el 2007 el tema eran las bandas, que hoy desafía a la autoridad arma en mano, usando explosivos como acabamos de ver.
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Las extorsiones trujillanas comenzaron con los vehículos de transporte urbano, muchos de los cuales incluso llevaban un sticker para indicar a qué banda le estaban entregando su cupo. Fue entonces que apareció Espinoza. Pero el método brasileño del escuadrón de la muerte tampoco tuvo efectos duraderos en el Perú. Solo hizo delinquir a policías bien intencionados, y frustró sus carreras.
¿Qué va a pasar con todo esto? Por lo pronto hay la percepción de que el estado de emergencia, tal como existe ahora, no basta. Hay algunos avances, pero nada parecido a una situación de seguridad y calma. Para el gobernador César Acuña es un estado de cosas lamentable. Debe estar agradeciendo que no haya encuestas regionales confiables.
Como es de conocimiento público, la solución del problema de las bandas está en manos de la policía, con mucho trabajo de inteligencia y algo de apoyo de la Fuerza Armada. Cabe hacer notar lo mucho que ha ayudado la denuncia de Guerrero en crear conciencia sobre la gravedad del flagelo delictivo. Aunque este delito suele concentrarse en personas más modestas.






