Nueva situación antisemita, por Mirko Lauer
“Los muertos palestinos de Gaza han relativizado la condición de víctimas de los judíos. Hoy hay más masacrados del otro lado”.

La guerra Hamás-Israel ha atizado las nunca apagadas brasas del antisemitismo, y a la vez les ha dado un giro hacia lo contemporáneo. Con lo cual tenemos hoy dos situaciones antisemitas. Una que se pretende antropológica, y que nace de una resistencia a convivir con la cultura y la religión judías. Es lo que estudia la rabina Delphine Horvilleur.
La otra situación antisemita actual es la que toma furioso partido contra el Estado de Israel, y desarrolla su antisemitismo a partir de allí. Así como el Holocausto fue un asunto de extremistas ideológicos y militares, la guerra de Gaza es vista por algunos como una versión siglo XXI de lo mismo. Algo así como que genocidios son genocidios.
Desde 1945, el horror del Holocausto funcionó como promotor de una “tregua moral” concedida a los judíos por el antisemitismo tradicional y convencional. Con los años otras grandes masacres en diversos lugares del mundo fueron aminorando el efecto de lo sucedido en la Alemania nazi, que pasó a ser objeto de un negacionismo con obvios fines políticos: el retorno del fascismo.
PUEDES VER: De mujer a familia, ¿solo un cambio de nombre?

Los muertos palestinos de Gaza han relativizado la condición de víctimas de los judíos. Hoy hay más masacrados del otro lado, y el antisemitismo estándar ya no siente la necesidad de medir el golpe contra lo judío, que pasa a representar lo israelí en el mundo. La cuestión israelí se ha vuelto la cuestión judía, como en el título del libro de Jean-Paul Sartre.
Ese retro-mecanismo está aumentando el número y la pugnacidad de los antisemitas, los clásicos y los otros. Primero se está, con mucha razón, contra Benjamín Netanyahu, y luego se pasa a estar, con ninguna razón, contra el judío de la esquina. Con parecida falta de lógica, viene creciendo la islamofobia, nacida en la tirria a los inmigrantes más recientes al primer mundo.
Además la insensible y poco política extrema derecha israelí está afectando, en el sentido de reducirlo, al sector prosemita del mundo. Lo cual a su vez va a redibujar varios aspectos en el mapa del Medio Oriente.
Por último, las comparaciones entre los muertos en los campos de concentración nazis y los muertos de Gaza son numéricamente apabullantes, pero no van a convencer a quienes no quieren ser convencidos.



