Opinión

Arrasando con el mérito profesional, por Mirko Lauer

"La expulsión de la ministra Magnet Márquez fue un triunfo para el ejército de personas sin el talento o la capacitación para enseñar a niños y jóvenes del Perú".

MIRKO
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La expulsión de la ministra Magnet Márquez fue un triunfo para el ejército de personas sin el talento o la capacitación para enseñar a niños y jóvenes del Perú. La bandera de esas personas, que en estos días se dice que suman 14,000, es que cualquiera puede enseñar dónde, cómo y cuándo le venga en gana, y que el Minedu no debe interferir con eso.

Ese ejército de profesores truchos ha encontrado en el Congreso, y ahora en el Ejecutivo, defensores hipnotizados por el gran número de quienes no han aprobado las pruebas de solvencia profesional para enseñar. Congresistas ellos mismos más de una vez jalados en conocimientos o docencia, lanzan una nueva versión de la legislación con nombre propio.

Que el Ejecutivo, léase Dina Boluarte y Alberto Otárola, se haya sumado a la promoción del truchismo pedagógico, solo se puede entender como parte de sus acuerdos con el Congreso, donde priman oscuros intereses ligados al negocio de la enseñanza. Se le pide a este Ejecutivo que replique la interesada tolerancia del fujimorismo en educación.

Los promotores de la ley promaestros interinos o cesados por no superar las pruebas plantean que zurrarse en los exámenes aplicados a todos, pero donde uno ha fracasado, es un derecho humano que está por encima de la meritocracia. Así, manejar sin licencia de conducir pronto se volverá un derecho humano. Imaginen todos esos votos de desbrevetados.

Pedro Castillo intentó liquidar el sindicalismo magisterial independiente, como forma de obtener una base política fácil y rápida. Con esta defenestración de Márquez, Boluarte está tomando un camino muy parecido, que comienza con el agravio a los profesores que sí superaron las pruebas, y ahora verán cómo entran a competir los desaprobados.

Mezclar el despido de Márquez con la idea que varios otros ministros serán reemplazados (Trabajo, Agricultura, Justicia) es una maniobra politiquera clásica para distraer del fondo de la cuestión, que es el sometimiento del Ejecutivo al Congreso y sus intereses. Una situación que puede llevar muy lejos, incluso al desmantelamiento institucional del país.

Que Márquez haya mostrado independencia de criterio ha sido una incómoda sorpresa para el tándem Boluarte-Otárola. Es casi seguro que el próximo ministro de Educación será una persona estructuralmente sometida a los intereses de los negocios de la pizarra y el pupitre en el Congreso.

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