La errancia de Elena Garro

Por Carmen Rivera. Elena Garro (1916-1998) poeta, dramaturga, novelista, periodista, incursionó en la danza, actuación y coreografía.

Carmen Rivera. Foto: La República.
Carmen Rivera. Foto: La República.

“¡Elena! / Oigo mi nombre, me busco. / ¿Sólo esta oreja queda?… / ¿Mi nombre, gritado así, a los cuatro vientos, /de noche, en el llano de la muerte?” (Garro, 2023).

Elena Garro (1916-1998) poeta, dramaturga, novelista, periodista, incursionó en la danza, actuación y coreografía; para los críticos la mejor escritora mexicana después de Sor Juana Inés de la Cruz. “Fue un personaje ejemplar por su antisolemnidad, odio a las instituciones, capacidad crítica, locura, su gran talento muy semejante a los personajes inéditos de sus obras de teatro deshojadas dentro de un viejo baúl” (Glantz, 2016).

Reconocida por su narrativa, su poesía la escribió en cuadernos testigos de lo oculto, versos redactados a escondidas muchas veces quemados por la misma autora, quizás por temor a lo inexplicable. “La lengua no produjo más ríos/ atravesando catedrales ni eucaliptos/ en las torres. / Huyó por la rendija la ola azul” (Garro, 2023).

Su yo poético se vincula con su vida personal incapaz de desligar cada una de sus composiciones, sus palabras nos remontan al sujeto de la infelicidad “Yo vivo contra él,…, tuve amantes contra él, escribí contra él…todo, todo lo que soy es contra él en la vida no tienes más que un enemigo y con eso basta. Y mi enemigo es Paz" (Garro, 2016).

Su poesía, muchas veces, infravalorada nos remonta a paisajes naturales en una catarsis, busca la estética propia; la temática infantil siempre está presente, alegorías, evocaciones y ensueños configuran lo mítico en Garro “Que mires los ojos de la muerte/en los ojos que mires y te miren/y los caminos intrincados de mis lágrimas/de aquel viernes/se hundan en tu piel” (Garro,2023).

Nunca reunió en vida su poesía, murió sin crear un título para sus versos “Me fui hasta sin despedirme, porque hay veces en que no despedirse es de más cortesía.” Elena Garro.

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