¿Se viene la pandemia de la dictadura?
"El problema de fondo: los malos ejemplos democráticos contagian, con el grave riesgo de que se forme una real pandemia antidemocrática".

El contagio por el deterioro de la democracia en el mundo.
La democracia mundial se sigue deteriorando y crece el riesgo de la pandemia de la dictadura.
Según el Índice de Democracia 2022 de The Economist, la democracia global siguió en declive frente al 2021: más de un tercio (36.9%) de la población mundial vive en un régimen autoritario, mientras solo 6.4% disfruta de una democracia plena.
La puntuación global de 0 a 10 (democracia perfecta) cayó de 5.37 a un nuevo mínimo de 5.28. La única caída equivalente desde 2006 fue en 2010 tras la crisis financiera mundial, con expresiones del declive por todo lado.
China, la gran potencia en crecimiento con la aspiración de ejercer una hegemonía global que reemplace el dominio de Estados Unidos, es una gran dictadura (puntaje de 1.94 sobre 10, y puesto 156 entre los 167 países del índice). La invasora Rusia no se queda atrás: puesto 146 y puntaje 2.28.
Por donde se mire, la democracia va en declive. Si Ucrania pierde y es invadida, el balance democrático mundial se deteriorará aún más, y ahí radica la importancia de ganar esta guerra que Putin le ha declarado a occidente.
Pero las expresiones antidemocráticas van en alza, y no solo en los países con dictaduras sólidas y antiguas. De Suecia a Italia, se fortalecen corrientes de extrema derecha y poco democráticas, como en Francia o España.
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Israel, la única democracia real con un poder judicial independiente en el Medio Oriente, enfrenta hoy un serio deterioro, con varios exjefes del Mossad —los servidores públicos más respetados del país— denunciando un golpe judicial de Benjamin Netanyahu y llamando a desobedecer al régimen.
En América Latina, un autócrata como Nayib Bukele de El Salvador emprende una campaña de propaganda en la región que, asegurando orden frente a la delincuencia, genera entusiasmos inusitados hasta en sectores democráticos. Y Andrés Manuel López Obrador pretende sabotear el organismo electoral que impidió que el PRI siga enquistado como mafia política, y respalda a dictaduras de la región, incluyendo golpistas mamarrachentos como Pedro Castillo en el Perú.
El problema de fondo: los malos ejemplos democráticos contagian, con el grave riesgo de que se forme una real pandemia antidemocrática.









