Que se imponga el diálogo
El desborde de las protestas requiere de atención inmediata por parte del Gobierno.

El balance final, tras otro día más de protestas en diferentes puntos del país, arroja un saldo desalentador: siete personas fallecidas y numerosos heridos, tanto de la policía como de los movilizados e instalaciones públicas y privadas que han sido objeto de la ira y del desborde. Se espera que la reacción inmediata por parte del Gobierno, encabezado por la presidenta Dina Boluarte, sea abrir los caminos del diálogo dirigidos a la pacificación y a la recuperación del orden interno.
La convulsión social va ganando espacio y ya está en 15 regiones, y se ha anunciado el viaje de los ministros de Estado, del flamante gabinete Angulo, a los diferentes focos de los disturbios. Pese a que no existen liderazgos claros en las protestas, se hace necesaria la presencia del Estado para recuperar el principio de autoridad y dar explicaciones sobre los pasos para satisfacer la agenda que está detrás de las movilizaciones; esto es el adelanto de elecciones y la necesidad de contar con reformas políticas destinadas a corregir los defectos que han permitido la existencia de seis presidentes en cinco años y la desconexión de la política del sentir ciudadano.
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La iniciativa política planteada por el actual Gobierno, que otorgó fecha cierta de elecciones y los pasos que se darán en la perspectiva de estabilizar el régimen actual y recuperar la gobernabilidad, debe comunicarse a fin de que se abran los puentes de diálogo necesarios para volver a los cauces de la normalidad y la paz. Es un esfuerzo conjunto que debe prosperar, tanto del Ejecutivo como de la sociedad, que no puede alentar el desborde en el que todos pierden.
Ayer, por lo pronto, la reunión con la CGTP permitió conocer la opinión de un sector de trabajadores que no necesariamente se ubican en uno u otro lado de los extremos, pero que planteó claramente que se requieren elecciones para el 2023, y con reformas políticas y nuevas reglas electorales que garanticen una mejor representación popular.
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También se han conocido propuestas sensatas de autoridades regionales, como la del Cusco, que señala que deben convocarse elecciones adelantadas, y trazar la ruta para el Ejecutivo y el Legislativo en la perspectiva de la concreción de un nuevo cronograma electoral. También plantea la autoconvocatoria de los salientes y nuevos gobernadores regionales a una cita con la presidenta Boluarte para facilitar el diálogo con las organizaciones sociales sumadas a la protesta. Los Gobiernos regionales son fundamentales y deben ser incorporados a la solución.
El comité de crisis que se ha organizado desde la PCM tendrá que proponer los mecanismos necesarios para abrir el diálogo. Esa es la tarea del Gobierno: comunicar, orientar, escuchar y solucionar. Y el tiempo es ahora.




