Opinión

Transición energética

“Debemos asegurarnos de que la fuente de producción eléctrica sea renovable, proviniendo de la generación hidroeléctrica, eólica o solar”.

Para ahorrar energía en casa es necesario implementar nuevos hábitos y costumbres que ayuden a proteger el medio ambiente. Foto: AFP
Para ahorrar energía en casa es necesario implementar nuevos hábitos y costumbres que ayuden a proteger el medio ambiente. Foto: AFP

La economía global está pasando por momentos críticos; el alza del petróleo sigue causando estragos en todo el mundo a través del aumento generalizado de los precios. Esto tiene una serie de impactos, tanto en el aumento del precio del combustible como en el costo de fletes y servicios logísticos que impactan en los precios de los alimentos y otros aspectos de la vida cotidiana. La vida urbana no es una excepción.

Ante estos escenarios se vuelve más notoria la necesidad de lograr una transición energética, y los sistemas de movilidad urbanos son un importante caso de estudio. La ampliación del Metro en Lima es una buena noticia ya que utiliza energía eléctrica, pero no debe ser un cambio aislado. La transición energética debe ser transversal: no solo se trata de migrar hacia fuentes de energía renovables (a través de buses y autos eléctricos), sino de incentivar una red más completa e intermodal de opciones de movilidad.

Esta red debe incluir buses integrados y de bajo impacto ambiental, pero también se pueden explorar otras modalidades tales como el tranvía, trenes suburbanos, funiculares y teleféricos. No basta, sin embargo, con que los trenes y tranvías sean eléctricos: debemos asegurarnos de que la fuente de producción eléctrica sea renovable, proviniendo de la generación hidroeléctrica, eólica o solar.

La infraestructura peatonal y de ciclista segura y accesible es fundamental para lograr una movilidad sostenible, ya que garantiza que los trayectos más cortos (que son la mayoría) se puedan desarrollar sin depender del auto. Además de los impactos positivos en la reducción del tránsito, es simplemente más barato.

La reducción del impacto ambiental y los ahorros a la economía que se pueden lograr si incentivamos un transporte basado en la sostenibilidad son enormes; tenemos argumentos de sobra para sustentar una transición energética hoy.