Ircon, veloz inca precursor
“El tema de Ircon era reescribir la historia, un impulso que a menudo rodea a los gobernantes. Pero algo le falló, y ahora es recordado precisamente por aquello de lo que quiso distraer con sus coros de sacerdotes y quipucamayocuna”.

Nicholas Asheshov me envía desde Urubamba el siguiente alcance, de gran actualidad. A mediados del siglo XV, es decir un siglo completo antes de Francisco Pizarro, hubo un inca llamado Ircon, quien se vio esencialmente borrado de crónicas oficiales como la de Betanzos o Sarmiento, pues todos se reían de él por haber gobernado unos pocos días.
A pesar de su breve paso por el poder, Ircon intentó entrar a los quipus, y buscó el elogio de su panaca, de modo que ambos –él y la panaca– pudieran obtener y retener propiedad. Pero todo el mundo simplemente siguió riéndose, e Ircon salió de la historia oficial a carcajadas, y quizás nunca entró al registro de la propiedad (quipus).
Esto lo descubrió Asheshov en el libro de Susan Niles sobre narrativa y arquitectura entre los incas (1999). “Ella describe, dice, cómo las panacas de incas muertos o moribundos encargaban a sacerdotes celebrar en voz alta las grandes victorias, masacres y otras bellezas que ayudarían a la propiedad e ingresos del grupo”.
Que estos ejercicios de fake news se dieran mucho antes de la Conquista les da, insistimos, una extraña actualidad. Las historias de pasos fugaces por el Palacio de Pizarro todavía hoy causan una mezcla de gracia, carcajada y compasión. La diferencia es que Ircon creía tener una fórmula para resolver el problema de transitoriedad.
El tema de Ircon era reescribir la historia, un impulso que a menudo rodea a los gobernantes. Pero algo le falló, y ahora es recordado precisamente por aquello de lo que quiso distraer con sus coros de sacerdotes y quipucamayocuna. ¿Cuántos fueron los días de este inca? ¿Cuántos quiso añadirles para pasar piola en los quipus?
El tiempo razonable para pasar por el poder cambia de era en era. En el Perú hemos tenido presidentes realmente breves (meses, semanas) y ministros más breves aun (24 horas), pero nadie se ha reído, ni han sido borrados de la historia oficial. El estilo incaico se ha suavizado, aunque todavía queda algo en la parte de las risas.
Al final, Ircon logró imponerse al desprecio y las carcajadas. No sabemos cuántas propiedades acumuló, pero en todo caso, si la Dra. Niles tiene razón, sí pasó a la historia, incluso como precursor. Aquí lo tenemos.




