Comerciantes de galería Nicolini ya tienen 33 días sin poder trabajar

Después del fuego. Aseguran que pueden recuperar parte de su mercadería. La mayoría tiene deudas con bancos y no generan ingresos. Para alimentarse recurren a ollas comunes.

25 Jul 2017 | 6:55 h

"Ayúdenos a hacer lo único que sabemos hacer: trabajar". Ese fue el principal pedido que realizaron los comerciantes de la incendiada galería Nicolini, quienes marcharon ayer por las calles del Cercado de Lima para pedir que los dejen ingresar a sus locales


Los afectados cumplen hoy 33 días sin poder trabajar, y aseguran que quieren recuperar la mercadería que no consumió el fuego. Sin embargo, no están autorizados mientras dure la investigación que realiza el Ministerio Público

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La movilización inició en los cruces de las avenidas Huarochirí y Dansey, cerca de la galería siniestrada. También participaron los familiares de Jovi Herrera y Luis Huamán, fallecidos en el incendio. Desde allí partieron hacia el Congreso para pedir apoyo a los parlamentarios.


Los manifestantes cruzaron por la avenida Nicolás de Piérola, la Plaza San Martín y llegaron hasta el Parque Universitario. En este punto se detuvieron para denunciar que el proceso de investigación "no hace justicia" con todos los damnificados. 


"Señores, autoridades, escuchen: ¡queremos trabajar!", gritaban algunos. Otros dijeron que los ladrones se están llevando sus productos. 
"Más de un mes ha pasado, queremos recoger nuestra mercadería porque nos están robando en las madrugadas. Sabemos que hay productos ilesos", gritaba la comerciante Roxana Manuela Fiestas.


Robos y deudas


El sábado pasado, la Policía detuvo a un ladrón que trató de sustraer productos del local incendiado, lo que demostraría que las denuncias de los damnificados son ciertas. 
Además de este problema de inseguridad, los comerciantes aseguran que tienen grandes deudas con bancos y proveedores. En esa situación se encuentra Clemente Barrantes, natural de Puno, cuya única fuente de ingresos era la tienda que tenía. Ahora, asegura, no tiene cómo pagar el alquiler del lugar donde vive con su esposa y sus dos hijos.

"Ya se cobró la garantía. Este mes no tengo cómo pagar la renta del cuarto y me pueden sacar cualquiera de estos días. Creo que tendré que volver a mi tierra", dice, lamentando la pérdida de su negocio. 


Cada día, los comerciantes se agrupan para preparar ollas comunes. En tiempos en que se sienten abandonados, la solidaridad es su consuelo.

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