La inmolación de Nathaly

¿En qué momento se jodió el turismo en el Perú?

7 Feb 2018 | 6:05 h

¿En qué momento se jodió el turismo en el Perú?

Quienes viajamos por todo el país para difundir los destinos turísticos nacionales comprobamos que la situación va de mal en peor y ahora con cifras oficiales: Cuatro de cada diez agencias de turismo en Cusco son informales y no tienen ningún tipo de control.

Si esto sucede en Cusco imaginemos cómo será en el resto del país.

Estas cifras oficiales salen a la luz cuando se cumple un mes de la desaparición de Nathaly Salazar Ayala, una turista española de origen ecuatoriano que hizo realidad su sueño de viajar a Cusco pero tuvo la mala suerte de contratar los servicios de Maras Adventure para la práctica de “zip line” (un canopy más sofisticado). La versión de los implicados es que ella murió en el intento y no tuvieron mejor idea que lanzar el cadáver al río Urubamba.

La Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo, Dircetur, tiene un nombre rimbombante pero sus burócratas son unos perfectos inútiles. Un mes después de la desaparición de la turista y cuando su caso dio la vuelta al mundo reconocen que la empresa no estaba autorizada y anuncian una campaña “fiscalización” de las agencias informales.

Los que deberían ser fiscalizados son todos estos funcionarios y sus pares de Mincetur.

La inmolación de Nathaly Salazar Ayala sirvió para revelar toda la informalidad que gobierna el turismo en el Perú y puso el dedo en la llaga pues las redes sociales estallaron con quejas de turistas peruanos y extranjeros por el maltrato y pésimo servicio de muchas agencias cusqueñas.

Parece que Nathaly Salazar Ayala cayó al vacío mientras practicaba el “zip line” y su caso reveló ese vacío legal que existe en el reglamento de seguridad para deportes de aventura aprobado en el 2016 por Mincetur.

Ha pasado un mes de la muerte de Nathaly y su cadáver, ay, siguió muriendo.

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