Un informe de salud elaborado por la Red de Propuesta y Acción Muqui revela la existencia de altos índices de metales pesados en el organismo de menores en las ciudades de La Oroya y Cerro de Pasco. Un grupo de 24 niños que fueron sometidos a análisis de sangre, pelo y orina permitieron confirmar que se encontraban afectados con niveles elevados de mercurio, cadmio, plomo y arsénico, muy por encima de lo permitido.La presencia de los metales en su cuerpo son el resultado de su exposición a ambientes relacionados a la minería y la actividad metalúrgica.“Actualmente, el Minsa pone como condición que el niño se encuentre con niveles superiores a 45 microgramos por decilitro para ser derivado a una atención especializada, y eso es una aberración. La guía de plomo en Argentina y Chile reconocen que el nivel de 5 microgramos de plomo en la sangre ya es un nivel para que los actores de salud los deriven a una atención especializada. Aquí no hay una actitud protectiva, sino que se espera que la persona esté enferma para recién atenderlo, con el agravante que cuando la persona está enferma por plomo o arsénico, ya el mal es irreversible”, expresó el médico ambientalista Fernando Osores. El informe concluye que no hay un protocolo de atención especializada a personas afectadas por metales pesados en zonas mineras, lo que debiera ser una obligación del Estado. Asimismo, advierte que el gobierno carece de voluntad política y capacidad de acción frente a este problema.❧